Editorial

Prioridades pastorales

Editorial del Domingo 24 de Febrero de 2019
Prioridades pastorales
Los cristianos comprometidos deben contribuir a fortalecer la democracia y nuestra dignidad como nación, mediante la participación ciudadana, que es necesaria para alcanzar el bien común y garantizar el respeto de los Derechos Humanos de las personas.

La Conferencia Episcopal de Honduras, ha emitido un Mensaje que es el resultado de lo discutido en su primera sesión de 2019, y en el cual se definen las prioridades de la Pastoral para el presente año.
Comienza el Mensaje expresando el gozo que embarga a todos los obispos por haber celebrado, en el marco de la fe y la alegría del pueblo creyente, venido de los diferentes puntos del territorio, la fiesta de la Virgen de Suyapa, Patrona de Honduras. También agradecen la oportunidad de haber asistido, junto a los jóvenes hondureños participantes de la Jornada Mundial de la Juventud, celebrada en Panamá, con la presencia del Papa.
Entre todos los Mensajes del Papa Francisco, agradecen particularmente el que dirigió a los obispos centroamericanos, del cual destacan el siguiente pensamiento: ”El Pastor no puede estar lejos del sufrimiento de su pueblo”.
A partir de ahí, los obispos expresan su preocupación por los migrantes hondureños, quienes no han podido lograr, hasta el momento, el objetivo de su viaje, y están viviendo en una situación muy precaria en México. Los obispos han renovado su compromiso de asistir en todas las Diócesis a las familias que por su pobreza, ya sea por desempleo o por estar amenazadas, se sienten obligadas a emigrar. Como pastores se comprometen a defender los Derechos Humanos de los migrantes, atender de la mejor manera a aquellos que hayan retornado, y mejorar, por medio de diferentes iniciativas la vida de los Migrantes. Y finalmente, asumen el compromiso de establecer en todas las Diócesis: la Pastoral de la Movilidad Humana.
Los Jóvenes se constituyen también en una gran prioridad pastoral para ser ayudados en el desarrollo de sus “enormes” potencialidades y capacidades. Manifiestan sentimientos de dolor por los jóvenes que se ven atrapados “por malos caminos” que pueden destruir su vida y su futuro. Resaltan el consejo dado por el Papa Francisco a los jóvenes: “Peleen para encontrar y buscar los caminos de inserción y transformación y esto el Señor lo bendice, lo sostiene y lo acompaña”.
A continuación, los obispos recuerdan a las parroquias de todas las diócesis que están llamadas a lanzarse, con mucha decisión, en la campaña de evangelización, sobre el tema: “Junto a los Jóvenes anunciamos el Evangelio de la Vida”, cuyo manual ya está a la venta en las parroquias. Cada parroquia debe ser un lugar de escucha y también de acompañamiento de los jóvenes; forjadoras de iniciativas y de dinámicas juveniles. Se busca lograr una profunda renovación de la ¨Pastoral Juvenil”. Y que la JMJ sea una escuela para iniciativas a toda clase de jóvenes, en deportes, cultura, arte y trabajo.
Otra preocupación pastoral es el dolor por los crímenes que ocurren todos los días, y señalan en especial el aumento de los crueles feminicidios que conforman una cultura de inseguridad, enferma de machismo, y por la falta de educación y de respeto entre los sexos. Recuerdan a las Comunidades Eclesiales ser escuela de ese respeto, para ponerlo en práctica, y no quedarse en formulación de principios teóricos.Otra prioridad Pastoral es estar atentos a la situación política del país, donde se acaban de consensuar las primeras reformas electorales, y es preciso promover la participación ciudadana, para que se puedan lograr la estabilidad social y la legitimidad política, que lleguen a fortalecer la institucionalidad democrática. Finalmente señalan el combate a la corrupción que es “vergüenza de la vida pública y peligro para la paz social”, lo que implica el respaldo para quienes combaten el narcotráfico y el crimen organizado.
Los cristianos comprometidos deben contribuir a fortalecer la democracia y nuestra dignidad como nación, mediante la participación ciudadana, que es necesaria para alcanzar el bien común y garantizar el respeto de los Derechos Humanos de las personas. Afirmó con su Autoridad el Señor Jesús: “Dios no envió a su Hijo al mundo para condenarlo…….sino para salvarlo por medio de Él”

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