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Cinco cosas poco conocidas de Santa Jacinta y San Francisco, videntes de la Virgen de Fátima


El 20 de febrero se conmemora la memoria litúrgica en honor a Santa Jacinta y San Francisco, videntes de las apariciones de la Virgen de Fátima en Portugal. Aquí te presentamos algunas historias que tal vez no conocías de estos santos.

1.- La Virgen les pidió que aprendieran a leer. Esto sucedió en la segunda aparición de la Virgen de Fátima a los pastorcillos. Allí les pidió que rezaran el Rosario, pero también, que aprendieran a leer, según cuentan los relatos de Sor Lucía, tercera vidente de la Virgen en Portugal.

2.- Ellos tuvieron una visión del infierno. El 13 de julio de 1917, la Virgen María enseñó a los pastorcitos el infierno, causandoles una gran impresión. Para salvar a las almas de los «pobres pecadores», la Virgen pidió a los niños que siguieran sacrificándose, pero también propuso la devoción a su Inmaculado Corazón.

3.- Son los dos santos no mártires más jóvenes. ¿Pueden dos niños de solo 9 y 7 años vivir las virtudes cristianas de forma heroica? El relato de los últimos años de la vida de Francisco y Jacinta Marto demuestra no solo que es posible, sino que los dos niños tenían carismas distintos: Francisco sufría más por las ofensas a Dios; Jacinta, por la condenación de los pecadores

4.- El cuerpo de Santa Jacinta está incorrupto. En 1935, los cuerpos de los dos pastorcillos fueron exhumados para ser trasladados del cementerio de Ajustrel a la Basílica de Fátima, el de Jacinta permanecía incorrupto. Fueron beatificados el 13 de mayo de 2000 por Juan Pablo II y canonizados por el Papa Francisco el 13 de mayo de 2017.

5.-El heroísmo al máximo. El 13 de agosto, los niños no tuvieron la muy esperada aparición de Nuestra Señora en Cova da Iria. ¿Por qué? Porque fueron detenidos por el gobierno local. La noticia se había extendido por todas partes sobre las apariciones y era una verdadera molestia para el gobierno y los funcionarios locales. ¡Así que tenían un plan! Decidieron arrestar a los niños para obligarlos a retractarse públicamente, para decir que todo era en realidad una farsa, una ilusión óptica, y que nunca oyeron ni vieron a Nuestra Señora. Y si no se retractaban y admitían que estaban mintiendo, ¡entonces serían hervidos en un caldero de aceite caliente! Los tres niños se negaron a retractarse y estuvieron dispuestos a someterse al cruel y doloroso martirio de ser hervidos hasta la muerte. En cierto sentido estaban listos para ser verdaderos mártires. ¡Qué mensaje para los niños y los adultos en cuanto a la importancia de decir siempre la verdad, a pesar de las consecuencias! Debemos siempre pensar en lo que Dios quiere y llevarlo a cabo. Jesús dijo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”. Jesús también dijo: “El diablo es mentiroso y asesino desde el principio”.