Editorial

La necesaria previsión

Editorial deldomingo 17 de Febrero de 2019
No olvidemos que Honduras es la parte de la creación que Dios nos ha donado, es nuestra casa común: Y por ello, a cada ciudadano debe interesarle que sus frutos sean beneficiosos para cada hondureño, eliminando todo tipo de pobreza y de exclusión.Entre las características que nos trae este 2019, es que ya se definió como “el año del Niño”, comprobado por Copeco. El Niño es un fenómeno climático global, caracterizado por un calentamiento de la capa superior de las corrientes marinas, persiste durante algunos meses, produce un calentamiento de la temperatura global y disminuye en forma notable el régimen de lluvias, en las zonas tropicales.
Honduras particularmente, es un una región bastante susceptible a la sequía, pues carece de significativos proyectos de riego, y su agricultura ha dependido de la frecuencia e intensidad de la época lluviosa. Por ello, desde ahora se están tomando especiales previsiones, sobre todo allí, hacia la zona agrícola denominada el “corredor seco”, donde el volumen de lluvias es nulo, y no solo es el riesgo que se pierdan los cultivos para la comercialización, sino que también para la alimentación de las familias allí radicadas, o sea que existe la amenaza de una hambruna severa en toda esa región. Algunas previsiones ya se están tomando; ya están preparándose distintas agencias del Gobierno para la distribución de raciones alimenticias en el momento oportuno. En algunos sitios desde hace algún tiempo se construyeron “trampas de agua” donde almacenar el vital líquido, obtenido de la lluvia. Además, el Ministerio de Agricultura está empeñado en obtener variedades de semillas que sean muy resistentes a la sequía.
Todo ello es una demostración del cambio climático que abate al mundo entero; es un fenómeno que concierne a toda persona, pues como lo señaló magistralmente el Papa
Francisco en su Encíclica “Laudato Si” (Alabado Seas), hablando de la creación de Dios, manifiesta: “hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla”.
Las consecuencias de esa insensatez están sintiéndose en daños irreversibles como el acelerado derretimiento de los hielos polares. Precisamente en días recientes un vórtice proveniente del Polo Norte llegó a la parte Nordeste del territorio de los Estados Unidos, haciendo descender de manera exagerada, la temperatura ambiente en ciertos lugares (a menos cincuenta grados Celsius) lo cual, es el resultado del cambio climático.
Resulta asombroso el desinterés, que sobre este aspecto, tienen especialmente los países más desarrollados del planeta, Estados Unidos y China Continental, quienes no reducen sus emisiones de combustibles fósiles y siguen contaminando el ambiente. Inclusive hacen caso omiso de las metas y los plazos, establecidos por la Conferencia de París.
Mientras tanto, países pobres como Honduras, son susceptibles a la contaminación ambiental que afecta primordialmente a los más pobres. De ahí la enorme acumulación de desechos industriales y orgánicos, que son depositados, a en el centro de las principales ciudades hondureñas. Es también un país donde se utiliza con profusión los empaques de plástico, siendo este una substancia no degradable, que se destruye en décadas y cuando se quema contamina el ambiente.
Es Honduras además, un territorio muy vulnerable a los efectos de las lluvias, produciendo deslaves, destrucción de viviendas y grandes inundaciones que ocasionan muertes y destrucción de obras civiles. Vulnerable también a los incendios forestales que son abundantes en el verano y que destruyen grandes extensiones de bosques.
No olvidemos que Honduras es la parte de la creación que Dios nos ha donado, es nuestra casa común: Y por ello, a cada ciudadano debe interesarle que sus frutos sean beneficiosos para cada hondureño, eliminando todo tipo de pobreza y de exclusión. Tengamos en mente la definición de bien común que nos dio el Vaticano II: “Es el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros, el logro más pleno y más fácil de su propia perfección” Enseñó Jesús a orar así:”Perdónanos nuestros pecados…..así como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden”.

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