Caminar Punto de Vista

Felices en el amor


El mundo camina en torno de un combate entre fuerzas antagónicas del horizonte espiritual, en que cada vez se demuestra más que el malo avanza porque el bueno le deja.

José Nelson Durón V.
Columnista
El Señor Jesús mantiene durante su prédica, como una gotita que quiere horadar la piedra de nuestro corazón, un discurso incisivo sobre el bien y el mal y comienza este domingo a discurrir con sus discípulos bienaventuranzas sobre los que sean pobres y perseguidos por su causa, así como dolores por los que, aferrados al mundo, mantengan un comportamiento dual al aparentar seguirle y actuar como los falsos profetas. Un discurso que pinta nuestra realidad con los mejores óleos y da una bofetada a quienes pretendemos hipócritamente disfrazar malas acciones, que es pan de cada día entre nosotros. Hasta en los grupos que deberían ser los más profesionales, rectos y éticos abundan situaciones de denostación y desinformación para favorecer intereses propios o familiares. Sin mencionar los abundantes rostros de la malicia y de la mal intención que ronda por corazones, despachos, oficinas y salones en que se agazapa el poder, o el creer poder con impunidad; imperios de la corrupción y del favoritismo. El mundo camina en torno de un combate entre fuerzas antagónicas del horizonte espiritual, en que cada vez se demuestra más que el malo avanza porque el bueno le deja.
Mientras el tibio danza en el carrusel de sus intereses y ambiciones, ignorante del “¡Ay de ustedes, los que ríen ahora, porque llorarán de pena!”, no logra descubrir que solamente ha encontrado serenidad en la misericordia de su Señor el que hunde en la corriente sus raíces, plantado junto al agua de la bendición divina y estragado de la superficialidad del mundo. Con la confianza puesta solamente en Dios, multiplicidad perfecta, que, siendo Uno, indivisible e inasimilable, deja la impronta de Su ser en el amor y quiere que Sus hijos sean felices en él. Pone a las íes sus puntos y dice: ¿De qué te sirve encontrar consuelo en dinero, reírte a estómago lleno y regodearte en la fama espuria del halago servil si serán los pobres y los que lloran, los excluidos, odiados insultados y proscritos por causa mía los que exultarán y saltarán de alegría? Lo dijo, lo dice y lo dirá.