Punto de Vista Reflexión

Todo comienza con un paso

Nos enseñó que no hay que seguir esperando a que aquellos que no piensan como nosotros, incluso que han sido enemigos, vengan a nosotros. Él fue a verlos. Salió a su encuentro.Juan Ángel López Padilla
Sacerdote
Hemos sido testigos de un evento que realmente abre un horizonte completamente inusitado… y no nos dimos ni siquiera por enterados. En los años venideros nos enteraremos que la visita del Papa Francisco a Abu Dhabi, no tuvo parangón con absolutamente nada de lo que hayamos sido testigos en las últimas décadas y eso que hemos visto la caída del bloque soviético, el encuentro de los presidentes de las Coreas, etc.
Desde el punto de vista de la fe, la única situación con la que puedo comparar ese encuentro, es otro protagonizado por el mismo Papa en febrero de 2016, cuando se encontró con el Patriarca Ruso Cirilo I, en La Habana. Después de todo el resentimiento que por siglos fue abriendo una brecha inmensa entre la iglesia de oriente y la iglesia de Roma, los dos “pulmones” de un mismo cuerpo, finalmente se habían encontrado. No era la solución definitiva al problema, pero era un paso. Un paso gigantesco.
Aquel abrazo entre Cirilo y Francisco, me hicieron pensar, por un momento en el abrazo de Jesús con Pedro, después de la resurrección. Sanar heridas comienza con eso, con gestos que pueden parecer imperceptibles pero que lo comienzan a cambiar todo. No es fácil abrir el corazón cuando hay muchos miedos y las ideas preconcebidas van creciendo con el tiempo. Cuando la Oficina de Prensa de la Santa Sede anunció la visita del Papa a los Emiratos Árabes por un momento, me produjo miedo. Miedo a que cualquier grupo radical de los muchos que hay en el mundo musulmán, le fueran a poner una bomba al Santo Padre. Pero, sabía que al Papa aquello, si acaso a alguno de sus colaboradores cercanos se le pasó por la mente, no lo detendría. Por algo se llama Francisco.
Nos enseñó que no hay que seguir esperando a que aquellos que no piensan como nosotros, incluso que han sido enemigos, vengan a nosotros. Él fue a verlos. Salió a su encuentro.
De su homilía en el Estadio Zayed Sports hay algo que me sigue sonando en el corazón respecto de quién tiene la razón, el mundo o Jesús: “Para entenderlo, miremos cómo vivió Jesús: pobre de cosas y rico de amor, devolvió la salud a muchas vidas, pero no se ahorró la suya. Vino para servir y no para ser servido; nos enseñó que no es grande quien tiene, sino quien da. Fue justo y dócil, no opuso resistencia y se dejó condenar injustamente”. ¡Qué difícil es entender esto! Pero, si no lo entendemos, lo habremos perdido todo. Los frutos de estos encuentros, no los podemos medir ahora. Seguramente, otros lo harán por nosotros. No es que ha finalizado el terrorismo de corte islámico o que la persecusión en contra de los cristianos ha concluído. Pero, es un paso y la meta está clara: saber ser hermanos. Por cierto, no hay hermanos sin madre. La Mezquita Sheikh Zayed ahora se llama “María, Madre de Jesús”.

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