Caminar Punto de Vista

Acompáñanos Señor

Al comprender lo proceloso y profundidad de las aguas, no podemos menos que pedir oración por el Papa Francisco y suplicar al Señor su presencia continua en el navegar y caminar de su Iglesia. José Nelson Durón V.
Columnista
Son apasionantes las sutiles diferencias en el llamado de los primeros cuatro discípulos del Señor Jesús según los Evangelios. San Lucas los junta en un solo pasaje sin mencionar a Andrés, aunque lo sugiere; san Juan presenta a Andrés como el primero, que junto con él se emociona al escuchar a Juan el bautista decir: “He ahí al cordero de Dios” y que de madrugada dice a san Pedro “Hemos encontrado al Mesías”; Pedro lo sigue y se convierte en el fundador de la Iglesia y primer Papa de esta. Andrés fue quien llevó al muchacho de los cinco panes y dos peces en el día de la multiplicación y recibió el día de Pentecostés el Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego en compañía de la Virgen María y de los otros Apóstoles. San Andrés, Obispo de Constantinopla y patrón de Rusia, Rumania y Ucrania, es el primer patriarca de la Iglesia ortodoxa, mientras que Pedro Apóstol lo es de la Iglesia católica y Marcos Evangelista de la Iglesia copta.
Sirva esta introducción para recordar de estos héroes de la fe que regaron la semilla del evangelio y de las enseñanzas del Señor Jesús, que veinte siglos después, continúa repartiendo la Iglesia. Hace muy poco, en efecto, su Santidad Francisco, ducentésimo sexagésimo sexto Papa, presidió la Jornada Mundial de la Juventud y realizó la visita apostólica a Emiratos Árabes Unidos, donde irradió muestras de su sapiencia y humildad. Antes de ser electo fue entrevistado y afirmó que un Papa debe ser hombre de oración, vinculado a Dios; que crea que la Iglesia es de Jesucristo y no de él; que sepa cuidar, acoger y ser tierno con las personas y que ayude a reformar la Curia. El Papa Francisco, hincado sobre la barca de Pedro, está experimentando aquella urgencia de Pedro al postrarse a los pies del Señor y en nombre de la Iglesia reconocer las faltas que sus hijos han cometido en contravención de su misión. Al comprender lo proceloso y profundidad de las aguas, no podemos menos que pedir oración por el Papa Francisco y suplicar al Señor su presencia continua en el navegar y caminar de su Iglesia.

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