Editorial

Veneración a la madre

Editorial del Domingo 3 de Febrero de 2019
Veneración a la madre
Por la intercesión de la Virgen de Suyapa, se mantiene viva la esperanza de que los más ingentes problemas que afligen a Honduras, puedan ser resueltos. Mediante el logro de consensos, buscando soluciones viables para mejorar las condiciones de vida de los más abatidos.
¡Hoy es el día en que la Iglesia de Honduras celebra la fiesta de la Virgen de Suyapa! Hoy la Basílica Menor de Suyapa se encuentra colmada de fieles, que llegan a rendir culto, a quien es uno de los símbolos más representativos de la identidad nacional.
Fue en 1925, cuando el Papa Pío XI declaró a Nuestra Señora de Suyapa como Patrona de Honduras, señalando el 3 de febrero como el día de su fiesta, con Misa y Oficio propios. Su Santuario, ubicado en un sitio muy cercano a la capital, se torna en ocasión de su fiesta, el centro de reunión de la feligresía católica, proveniente de todo el país. Han sido miles de peregrinos los que en los últimos días han estado visitando su Basílica. Lo cual constituye el testimonio más elocuente de la veneración que el pueblo hondureño siente por su patrona.
Es una devoción a la Virgen de Suyapa, que ha surgido desde hace 272 años, cuando un campesino llamado Alejandro Colindres, encontró una pequeña imagen de la Virgen María, tallada en madera de cedro y la llevó a Suyapa lugar de su residencia. Desde un inicio los residentes del lugar comenzaron a venerar la imagen, de la cual manifestaron haber recibido valiosas intercesiones, creándose así una fervorosa devoción que se ha ido acrecentando con los años. Llegando a transformarse en símbolo de la unidad de los hondureños, que miran en ella, una manifestación particular de la Virgen María, para con nuestra nación y por ello la llaman cariñosamente “la morenita”
El culto a la Virgen de Suyapa se ha extendido a toda la geografía nacional. De todas partes surgen las peregrinaciones masivas, las cuales van siendo más numerosas hasta nuestros días, en que se desborda la capacidad de su Santuario y también de la aldea, en ocasión de su fiesta. Es un acontecimiento donde participan grandes multitudes, impulsadas por dar muestras de fe y esperanza., rindiéndole culto a la Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora de Suyapa.
La imagen de la Virgen de Suyapa mide apenas 6.5 centímetros. En ella destacan la viveza de sus ojos, y la nobleza de la etnia indígena hondureña. Es trigueña, de rostro ovalado y de una cabellera que le llega hasta los hombros. Es una imagen que semeja, en sus características físicas, a la mayoría de las mujeres indígenas hondureñas.
La Virgen de Suyapa, por la veneración que despierta se puede afirmar que es la “gran evangelizadora” de Honduras, puesto que despierta., el amor a su Hijo, en todos los que viven en las distintas partes del territorio nacional. Y en casi todas las comunidades y en casi todas las familias, se la venera con mucha devoción.
La Virgen de Suyapa, es la intercesora a quien acuden los católicos de Honduras, para pedirle por la paz para la nación. Una paz que surge de los testimonios de milagros que ha realizado en la reconciliación de muchas familias, distanciadas por el odio y el rencor, que han vuelto a encontrar la unidad y el amor fraternal, reconstruyéndolos a través del perdón.
Es también la Virgen de Suyapa, la que interviene intercediendo porque haya paz, armonía y diálogo fructífero, entre los grupos sociales, económicos y políticos que se preocupan y trabajan buscando el bienestar de la población, especialmente de los más pobres y necesitados.
Y es que en el ambiente social y político hondureño, existe intolerancia y odio, además se aprecian manifestaciones de violencia. Pero por la intercesión de la Virgen de Suyapa, se mantiene viva la esperanza de que los más ingentes problemas que afligen a Honduras, puedan ser resueltos. Mediante el logro de consensos, buscando soluciones viables para mejorar las condiciones de vida de los más abatidos, por el espectro de la pobreza y la exclusión.
La Virgen de Suyapa manifiesta a todos los hondureños: “Hagan lo que mi Hijo les diga”.

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