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Un sacerdote que muestra la misericordia de Dios en el servicio

Su experiencia ministerial la inicio en la parroquia “Nuestra Señora de  Suyapa” desde que era seminarista

El presbítero José Antonio Chavarría es el mayor de tres hermanos, tiene dos hermanas menores, tuvo una infancia normal como cualquier niño, proviene de una familia que ha vivido la fe de una manera muy normal no muy comprometidos, pero tampoco alejados de la Iglesia, realizó su primera comunión cuando cursaba el tercer grado en el Instituto Salesiano San Miguel. Reconoce que cuando entró a la adolescencia tuvo muchos problemas por lo que tuvo que cambiar de colegio pero recibió de sus papás el valor de la honestidad, y la honradez.

Acólito El padre Chavarría cuenta que cuando tenía 13 años de edad falleció su bisabuela, los novenarios de misas se oficiaron en la parroquia Cristo Rey de la colonia 21 de octubre el sacerdote no tenía quien le ayudara acolitando por lo que habló con el padre Rigoberto Velásquez quien le expresó su deseo de que le ayudara previo a una formación que recibió de parte de don José Q.E.D. Un anciano que era el sacristán y así fue como “me convertí  en el protoacolito el primer acólito de la parroquia siempre lo realicé con mucha disponibilidad” después se formó un grupo de acólitos.

Servidor El Sacerdote dijo “lo que más me hacía feliz fue el trabajo en la Iglesia, la Pastoral de los jóvenes, mi mamá me decía que llevará la cama a la Iglesia porque no pasaba en la casa, su tiempo era asistir a la Universidad trabajo y Pastoral Juvenil”, con la pastoral se llegó a evangelizar a muchos jóvenes, entre esos jóvenes estaba Julio Casula y yeimi López que hoy son parte del equipo de coordinación de la Pastoral Arquidiocesana, secretaria y coordinador y eso llena de alegría porque fueron jóvenes que “evangelizamos” en aquel tiempo en la parroquia Cristo Rey”.

Vocación El padre Chavarría mencionó que él es nativo de la zona geográfica de la jurisdicción de la Parroquia Cristo Rey es la primera vocación, luego surgió otra, Miguel un muchacho que es diácono ahora está en Guatemala, pero también oriundo de la parroquia. “Mis papás en un principio han de haber sentido miedo en decir este no va para ningún lado nos está mintiendo es una llamarada de tusa que está experimentando va a entrar al seminario no va a durar dos semanas yo creo que eso experimentaron ellos”, porque sabían que me gustaba andar en fiestas, tenía novia, amigos, salir y divertirme y era muy enamorado.

Ordenación El presbítero recordó esa experiencia al mencionar que tuvo la posibilidad en el contexto de la Basílica el 3 de diciembre de 2016 y también la diaconal en ese mismo año “fue una experiencia muy bella, también se ordenó un diácono y un presbítero “cuando uno escucha las letanías y la oración uno se siente poca cosa, lo es para el orden sagrado a veces los sacerdotes no somos conscientes de lo que se nos ha dado”.

Frase

 ¡Cuántos de nosotros se han preparado al sacerdocio, o ejercen hoy su difícil labor de cura de almas, como San Juan María Vianney!

Juan Pablo II

Santo

 Dato

La experiencia

Al organizar la escuela de pastoral para jóvenes, un sacerdote cercano al Cardenal tenía un proyecto con otros padres en México se comunicó con su eminencia para hablarle de mi para decirle de que me gustaba la formación y quería entrar al seminario resulta que esta pequeña comunidad de sacerdotes diocesanos y que estaban inscritos en la arquidiócesis de Tegucigalpa se dedicaban  a la formación hablaron con su eminencia, el cardenal dijo llévenlo y me dijo: “te gustaría ir a tu formación a México es un proceso para entrar al seminario aquí en Honduras, la formación la realicé en el Seminario Conciliar de la ciudad de Mérida Yucatán cursando el año Propedéutico.

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