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¿Tendrá algo de ordinario?

Aunque la palabra ordinario puede connotar algo común o apagado, el Tiempo Ordinario está lejos de ser común. Su Santidad el Papa Francisco, nos dice “Como Jesús después de su bautismo, dejémonos guiar por el Espíritu Santo en todo aquello que hagamos”. Para esto debemos invocarlo, comenta el Papa.

Aprendamos a invocarlo más frecuentemente, en nuestras jornadas; para poder vivir con amor las cosas ordinarias, y así hacerlas extraordinarias.

Algunas ideas del Tiempo Ordinario

  • Se convierte en un “gimnasio auténtico” para encontrar a Dios en los acontecimientos diarios, ejercitarnos en virtudes, crecer en santidad y todo se convierte en tiempo de salvación, en tiempo de gracia de Dios para quien está atento, tiene fe y amor.
  • Está dividido en dos períodos, el primero se da entre el final de la época de Navidad y el comienzo de la Cuaresma. El segundo, desde después de Pentecostés hasta el Adviento. Ocupa de 33 ó 34 semanas, de las 52 que hay en el año cívil.
  • Durante la época del Tiempo Ordinario, las lecturas del Leccionario se enfocan en el apostolado y las enseñanzas de Jesús.
  • Reflexionamos y celebramos la vida y las enseñanzas de Jesucristo, haciendo que el Tiempo Ordinario católico sea un tiempo extraordinario para aprender y seguir las enseñanzas de Cristo en nuestra vida diaria y crecer como sus discípulos.
  • También aprendemos y celebramos la vida de los santos.
  • El verde, que se ve en todas partes; en las plantas y los árboles; simboliza la vida y la esperanza que proviene de Cristo, y se usa durante el Tiempo Ordinario.
  • El Tiempo Ordinario nos invita a estar en mejores condiciones para dar testimonio de las Buenas Nuevas de Jesucristo en nuestra vida «normal» o cotidiana.
  • El Tiempo Ordinario tiene su gracia particular que hay que pedir a Dios y buscarla con toda la ilusión de nuestra vida.
  • En este Tiempo Ordinario vemos a un Cristo ya maduro, responsable ante la misión que le encomendó su Padre, le vemos crecer en edad, sabiduría y gracia delante de Dios su Padre y de los hombres, le vemos ir y venir, desvivirse por cumplir la Voluntad de su Padre, brindarse a los hombres.
  • Debemos crecer, el que no crece; se estanca, se enferma y muere. Debemos crecer en nuestras tareas ordinarias: matrimonio, en la vida espiritual, en la vida profesional, en el trabajo, en el estudio, en las relaciones humanas.
  • Es tiempo de gracia y salvación. Encontraremos a Dios en cada rincón de nuestro día. Basta tener ojos de fe para descubrirlo y no vivir encerrados en nuestro egoísmo y problemas.
  • Dios va a pasar por nuestro camino. Y durante este tiempo miremos a ese Cristo apóstol, que desde temprano ora a su Padre, y después durante el día se desvive llevando la salvación a todos, terminando el día rendido a los pies de su Padre, que le consuela y le llena de su infinito amor, de ese amor que al día siguiente nos comunicará sin límites.
  • Si no nos entusiasmamos con el Cristo apóstol, lleno de fuerza, de amor y vigor… ¿con quién nos entusiasmaremos?

Después de leer esto, ¿Consideras qué es ordinario?

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