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Lo extraordinario del Tiempo Ordinario


Este domingo que pasó, conmemoramos la fiesta del Bautismo del Señor, una celebración conocida como “bisagra” ya que, con esta fiesta, se concluye la Navidad y se inicia el Tiempo Ordinario. Normalmente se piensa que lo que es ordinario es aburrido, rutinario, monótono y de poca importancia. La Iglesia quiere distinguir este período de los tiempos “fuertes” donde se contemplan ciertos misterios de la vida de Jesús.

El Padre Juan Ángel López, dijo que “es un tiempo hermoso, la gente dice: bueno se acabaron los tiempos fuertes, a mí me llama la atención eso, es que hay que ser fuerza todos los tiempos, todos los días del año”.

Al explicar la confusión por el nombre de esta época, dijo que “esto de ordinario no es despectivo, no se les olvide, aquí no estamos diciendo que esto no vale, al contrario; en el ordo, en el diario vivir, es importante que nos santifiquemos, que encontremos caminos que nos acerquen cada vez más a la voluntad de Dios para vivir en ella. Por eso la Palabra que escuchamos en estos días es hermosa y siempre nos va a ir nutriendo. Además, acuérdense que tendremos solemnidades, fiestas y memorias”.

El Padre Samuel Bonilla, mejor conocido como el “Padre Sam”, explica que “se llama así porque en dicho lapso se medita sobre la “vida ordinaria” de Jesús, es decir, qué hizo con sus discípulos, los lugares que visitó, los milagros que realizó. Pero, a diferencia de otros días, en el Tiempo Ordinario se profundiza en la vida cotidiana Jesús”. El sentido de estos días queda bien descrito en el prefacio VI dominical de la Misa: “En ti vivimos, nos movemos y existimos; y todavía peregrinos en este mundo, no sólo experimentamos las pruebas cotidianas de tu amor, sino que poseemos ya en prenda la vida futura, pues esperamos gozar de la Pascua eterna, porque tenemos las primicias del Espíritu por el que resucitaste a Jesús de entre los muertos”.

CLAVES

1 Duración

Ocupa la mayor parte del año: 34 semanas, de las 52 que hay en un año. Esta etapa se divide como en dos “tandas”. La primera, después de la Epifanía y el Bautismo del Señor hasta el comienzo de la Cuaresma. Y la segunda, después de Pentecostés hasta la Solemnidad de Cristo Rey e inicio del Adviento.

2 Color

Durante este período, el color litúrgico es el verde, que significa esperanza. Se puede notar en las vestimentas del sacerdote, en los manteles que cubren el altar y el ambón. Expresa la juventud de la Iglesia, el fruto que Dios espera de todos y la virtud de la esperanza, de la frescura del alma.

3 Importancia

Este tiempo gira en torno a la celebración del domingo. Los fieles están llamados a seguir paso a paso la vida de Jesús, al hilo de las lecturas evangélicas. En estos días no se conmemora ningún aspecto particular del misterio de Cristo, sino que se celebra el designio salvífico en su plenitud.

4 Lecturas

Tienen un sentido de horizontalidad y de verticalidad con respecto al Evangelio. “La primera lectura se toma del Antiguo Testamento y concuerda con un aspecto del Evangelio del domingo en una relación: Anuncio, profecía y el cumplimiento de las escrituras en una línea de progresividad pedagógica.

5 Historia

Es una novedad de la reforma postconciliar, ya que antes era llamado domingos después de Epifanía y domingos después de Pentecostés y también “domingos verdes” por el color litúrgico. Estos días cobran su unidad en el leccionario ya que tiene un ciclo trianual en los domingos y bienal en las ferias.

6 Fiestas

Si bien es cierto, las fiestas más importantes del cristiano son la Pascua y la Navidad respectivamente, durante este tiempo se tienen celebraciones importantes como el Corpus Christi, la solemnidad de San Pedro y San Pablo, el Sagrado Corazón, algunas fiestas marianas y memorias de los santos.

“En la vida ordinaria Dios nos llama a alcanzar esa madurez de la vida espiritual que permite vivir precisamente de manera extraordinaria lo ordinario”

Juan Pablo II

Santo