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Luis Ramos” El perder peso es problema de honestidad con uno mismo”

Una de las enfermedades que afecta a muchas familias es la obesidad, según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud el 11% de los hombres y el 15% de las mujeres del mundo son obesos, ante esa realidad es conocer testimonios que dan ese ejemplo que de esta enfermedad se puede salir adelante.

Y este es el caso de Luis Carlos Ramos, un hombre de más de 40 años de edad,  que hace varios  años decidió emprender ese gran camino de decirle adiós a la obesidad. Luis llegó a pesar 267 libras y en la actualidad pesa 187.whatsapp image 2018-01-23 at 14.57.56

Luis relata que la obesidad nos es una enfermedad que se hereda,  es entender qué es lo que nos “metemos a la boca”, “mi padre un médico de profesión pero con sobrepeso, murió a causa de un infarto” pero mi principal detonante para aceptar que era un “gordito” fue una llamada de mi esposa  “amor tu hija está llorando porque miró un programa en televisión, sobre problemas de obesidad y en la transmisión el papá de una niña muere a causa de esta enfermedad” es ahí donde mis lágrimas salen y empecé mi lucha.whatsapp image 2018-01-22 at 17.16.07

Yo inicié a cuidarme, a comer sano, hacer ejercicio y decirle adiós a las pastillas, ya que este mal no se cura con vacunas ni medicamentos porque no es una epidemia, es un padecimiento que se sana con mucha actitud de ser disciplinado, no ha sido  fácil pero es cosa de  honestidad consigo mismo, cuenta Ramos.

Motivación Al igual agrega que esta enfermedad es llamado el mal de la “negación “los que somos “gordos” no aceptamos que estamos pesados y esto afecta a la familia, a los hijos, a la pareja, “pero en muchas ocasiones el mismo machismo por ser hombre creemos que nos miramos y estamos bien, pero el secreto está en aceptar y dejar de negarlo, por muy difícil que sea”.WhatsApp Image 2018-01-22 at 17.16.08.jpeg

Otra de las recomendaciones que agrega Luis para bajar de peso es buscar amigos para juntos salir adelante, “mi gran ayuda fue el doctor Solórzano, que ya está en la casa de Dios, él me ayudó a entender que ya hay demasiados “obesos” en el mundo y en Honduras y debía abrir mis ojos para así ser el ejemplo de mi familia y mis hijos.

Hoy las enfermedades que tenía anteriormente han mermado, pero tengo que disciplinarme y ser valiente e insistir en seguir con el hábito de tener un buen equilibrio, balance y se seguir los buenos hábitos y todo por salud, finalizó el valiente hombre.