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César Sánchez “Logre mi propósito, pero a un costo muy alto”

En tierras estadunidenses viven miles de hondureños que salieron del pais hace ya varios años en busca de un futuro mejor, y este es el caso de César Sánchez que nos cuenta un poco de esa gran experiencia en la llamada ruta migratoria.

Sánchez un joven luchador acostumbrado a labrar la tierra y a no desmayar ante cualquier trabajo pesado. Un día llegó el tiempo de levantarse y decir: “me voy para los Estados Unidos, a como dé lugar, pero me voy”.  Ya el anhelo de alcanzar el denominado “sueño americano” se había apoderado de él.

“Salgo de mi país con 65 dólares”jl-002

“Mi decisión la concreto y parto un cinco de diciembre, eso ya más de 10 años, salgo de mi país con 65 dólares, muy poco, no me ajustó ni para llegar a México, pero mi desesperación era enorme, en la frontera de Guatemala con México, empecé a recoger y comer basura, a trabajar duro para así lograr algo de dinero y llegar a Chiapas,  detalla César.

En el trayecto después de varias semanas me encontré con un salvadoreño que igual iba ilegal y nos hicimos amigos.  Estuvimos los dos caminando por tres días consecutivos, día y noche ahí defiéndenos entre los dos y siendo parte de cosas muy difíciles, lo peor a imaginar”.

 “Después de tres días completos, cansados, débiles, nos miran de lejos unos agentes de la migra y nos echaron los perros y empezamos a correr, pero cuando ya los teníamos cerca mejor paramos y nos dimos por vencidos. Pero sucedió un milagro porque a pocos metros de nosotros, los perros que no recuerdo cuántos eran, se echaron.  Ese fue el momento preciso que aprovechamos y decidimos correr y correr y escondernos.

“Destino muy difícil”jl-001

Tras muchos sufrimientos César y su amigo logran llegar a Arizona, pero ahí se separan y César sigue su ruta solo.  “Por fin llegué a los Ángeles, y ahí trato de localizar a un conocido de mi querida Honduras que me ayudaría, pero él estaba en San Francisco y empiezo a buscar un “raitero”, así se le llama a los que llevan a los ilegales de un Estado a otro, los cuales cobran 120 dólares o más.  Mi paisano me había dicho: “vengase yo pagó aquí”, al llegar a San Francisco mi compatriota no contestó nunca…

 “Ese día fue el peor día de mi vida, más que el dolor de haber dejado a mi hijo pequeño, a mi madre y toda mi gente querida.” Cuando les digo a los “raiteros” “no me contesta mi paisano”, ni termine de explicarles, cuando me golpearon de una manera tan brutal que desperté al siguiente día, en un lugar sólo y en otro Estado de ese gran pais estadounidense.

En ese momento lloré más que nunca, golpeado, con diferentes heridas y sin entender nada el idioma de este país. Semanas muy duras en la cual si me arrepentía de haberme venido, pero no quedaba de otra más que llorar. En 15 días logró encontrar un pequeño trabajo y ajustó 350 dólares para alquilar un apartamento.”

 “Un consejo para mis  compatriotas , no arriesguen su vida, no se vengan, aquí la vida es dura, la familia se extraña, luchen en nuestro país antes de venir a dar el pulmón en otro lugar. Miren, en ocasiones los mismos latinos, nos miran como perros”,

Así culmina su historia de este compatriota que tras muchas penurias logró colocarse en un empleo y ha logrado salir adelante, pero con su corazón aun extrañando a sus seres queridos.

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