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Lectores, dignos y valiosos personajes al servicio de la palabra

A través del banquete de la Liturgia de la Palabra escuchamos a Dios mismo y por supuesto expectantes de Cristo presente en su propia palabra que anuncia la Buena Nueva con el auxilio del lector. Por eso “Un lector ante todo debe creer en lo que está leyendo y tenerle amor a las escrituras” sostiene Karen Maradiaga, instituida como lectora de la palabra en el Camino Neocatecumenal. Además dice “Siempre debemos de leer varias veces la cita bíblica a proclamar especialmente por las palabras difíciles”, en este caso; es aconsejable que la repitamos varias veces, pues “No podemos atribuirnos el derecho a cambiar lo que dice el texto de la palabra de Dios”, acotó.

Por otra parte, Jorge Martínez de la Parroquia Santiago Apóstol; en la Diócesis de San Pedro Sula como experiencia personal comentó a Suyapa Medios  que “Cuando uno proclama la palabra de Dios, desde el ambón; se convierte en un profeta elegido por Dios”; por lo tanto “Es necesario prepararse internamente y externamente”, pues no podemos ir vestidos con cualquier ropa y además “Llegar temprano para pedir a Dios en el Santísimo la dignidad de ser sus instrumentos”.

LEYENDO EN MISA III

La Liturgia de la Palabra “Es un regalo muy preciado” y es necesario darle una su valor y “Eso se refleja en la preparación y disponibilidad para participar como lector”, puntualizó Martínez.  En esa misma línea de pensamiento, Eduardo Ramos  del Instituto Hondureño de Doctrina Social Católica, ve necesario que “Se conozca la escritura y se escrute lo que va a proclamar”. Se requiere una buena entonación y decoro al vestir.

Consejos para los lectores

Inflexión|La palabra de Dios no es una presentación del drama, pero transmite un mensaje, que se debe proclamar apropiadamente a su intención y contexto. Tome su tiempo para entender de qué se trata la lectura para dar los énfasis necesarios en la lectura

Dicción|Que se clara, la articulación y pronunciación requieren precisión en la lectura, para esto se debe dar suficiente tiempo a cada vocal y suficiente pese a cada consonante. Así habrá buena comunicación entre el lector y los oyentes, entendiendo la lectura.

Pausa|Luego de llegar al ambón, deténgase brevemente antes de comenzar a leer. El silencio enfocará la atención del pueblo de Dios presente. Después de que termine la lectura y antes que diga “Palabra del Señor”, haga una pausa de por lo menos cinco segundos.

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