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Las rezadoras: Un patrimonio cultural que corre el riesgo de desaparecer

La tradición de rezar a los muertos se remonta a los primeros tiempos del cristianismo, en donde ya se honraba su recuerdo, se ofrecían oraciones y sacrificios por ellos

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Las rezadoras o rezadores, porque también los hay, son expresiones genuinas de la piedad popular, y ellos representan no sólo una tradición o expresión cultural, sino una manera muy peculiar de evangelización, de permanencia del mensaje en la comunidad. La devoción a los santos, a las distintas advocaciones a la Virgen María y a la Divina Trinidad, han generado una serie de cultos, ritos y expresiones que a través de los siglos se han encarnado en el pueblo cristiano, formando una cultura que va más allá del folclorismo.

Desaparecen La piedad o religiosidad popular es un elemento de trascendental importancia para la Iglesia Latinoamericana y, en Honduras no es la excepción. Sin embargo, mucha de sus manifestaciones, como en el caso de las rezadoras, corren el riesgo de desaparecer con el transcurrir del tiempo. Esa importancia de la piedad popular ha sido reconocida por la Iglesia formando un eje transversal en todos los documentos de los obispos latinoamericanos desde Medellín hasta Aparecida. El documento de Aparecida define a la Piedad Popular como “una manera legítima de vivir la fe, un modo de sentirse parte de la Iglesia y una forma de ser misioneros”.

Presencia Ninguna familia hondureña que haya trascendido el Siglo XX, desconoce la labor evangelizadora de las rezadoras, es más su presencia va más allá, especialmente en la novena a los difuntos, porque ayudan a consolar a los dolientes, a unificar la familia y a la comunidad en torno a las oraciones por las ánimas. Ellas, las que aún quedan, se saben de memoria las meditaciones, oraciones de cada día de la novena de difuntos, las jaculatorias y letanías. Pero las novenas son precedidas por el rezo del Rosario y sus diferentes misterios y el Rosario, en sí mismo, es un elemento evangelizador porque narra los diferentes aspectos de la vida.

Testimonios Con más de 50 años de ejercer esta devoción Doña Ercilia Herrera más conocida como “Chila” es sin duda, una de las rezadoras más destacadas en Santa Lucía. Comenzó a rezar novenas a la edad de 12 años y comentó que desde niña asistía a la doctrina y a las misas que se oficiaban en la Iglesia. “He sido una colaboradora durante 9 años, realicé los cuidados de las vestimentas del sacerdote y los atuendos de las imágenes, son cosas muy delicadas y hay que hacerlas con amor”. Doña “Chila” manifestó que con el rezo se sirve al prójimo a través de las oraciones, el Rosario por los difuntos, lo mismo que las exequias. Cuando una persona muere “uno tiene que estar dándole cariño, acompañando al doliente en todo aspecto, ayudando para que la persona no se sienta agobiada, hay que brindarle estímulo en ese momento en el que se encuentra desolada”.

Doña Ercilia sostuvo que a la persona que muere se le realizan tres novenarios el primero que inicia un día después del sepelio. A los 6 meses y al año, esa es una tradición de la antigüedad una de las grandes devociones con las que cuenta la Iglesia,”siento que cumplimos con un mandato de servir a través de esas devociones”.

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Disposición Se llama Iris Cálix más conocida como Doña Iris en la Aldea el Chimbo. Tiene de dedicarse directamente a ser rezadora hace 6 años, anteriormente caminaba con doña Eva Murillo era la que enseñaba, de allí aprendió esta devoción de rezar, ya que desde niña le gustaba responder las letanías a la Santísima Virgen cuando se rezaba en su casa. Siempre acompañaba a la rezadora, las primeras plegarias que aprendió fueron a las ánimas, ya que” interceden ante Dios por este carisma”. Doña Iris dijo que se dedica a rezar novenas, reza rosarios para bendecir casas, también realiza  la visita a los enfermos,” voy a orar por la persona, por su enfermedad y por su vida”, y se le reza un rosario con las personas que se encuentran presentes familiares y amistades que lo visitan, también se visita a los niños cuando están enfermos, se realiza  el proceso de novenarios cuando ha fallecido una persona  son los 9 días posterior a su muerte, a los 40 días, a los seis meses y al cumplirse el año.

Asesoramiento Doña Iris sostuvo que cuando la mayor parte de gente la busca para solicitarle sus servicios, solicitó ayuda de alguien que supiera, recibió asesoramiento, fue a Suyapa y se encontró con el Padre Ovidio Rodríguez, “le consulte que tipo de novena podría rezar, el me regaló la novena, enumeró las oraciones que tenía que rezar y como las debía hacer, la otra cosa es que cuando me han buscado para ir a realizar un rezo y tengo que hacer alguna actividad, nunca he dicho que no, siempre he estado dispuesta, también  mi compromiso lo adopte desde que era parte de la Legión de María cuando vivía en Danlí y, luego en el Chimbo he sido parte de algunos grupos de la Iglesia “comentó .

Comunidades Sandra María Mendoza, una anciana que pasa de los 80 años recordó que los tiempos que vivió como rezadora en varias comunidades campesinas del área rural del departamento de Olancho, donde a la hora de enterrar a un difunto, se realizaban varios velorios y novenarios acompañados de rezos. Pero esta costumbre se ha ido perdiendo al pasar de los años.  La anciana aseguró que cada vez son menos los jóvenes que se interesan por aprender el arte de rezar y asistir a estos actos de fe. Los tiempos han cambiado, “pues antes se hacía por acompañar a la familia que había perdido a un ser querido. La creencia se está perdiendo y la fe también” dijo esta fiel Creyente. El Padre Dimas Rivera asesor de catequesis de la Arquidiócesis agradeció a todas la rezadoras, todo el servicio que ofrecen  para mantener despierta la fe, en especial en aquellos lugares donde no se puede llegar, es donde la devoción permite estar abiertos a lo que es el pastoreo de los Delegados de la Palabra, o de los sacerdotes cuando se acercan, tener esa apertura y finalmente, pues invitarles a lo que son las actividades de la Iglesia siempre, esa es nuestra casa, nuestra fe, les esperamos porque aquí somos su familia concluyó.

Frase

“Mientras repetimos ‘Ave María’ meditamos el Santo Rosario de la vida de Cristo, pero también de nuestra vida, porque nosotros caminamos con el Señor”.

Papa Francisco

Cifras

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NOVENARIOS se rezan a los difuntos

Novenario un día después de  exequias, a los 40 días, seis meses y al año.

CLAVES

1 Lograr sufragios

No olvidemos que cuando una persona muere ya no puede hacer nada para ganar el cielo; sin embargo los vivos si podemos ofrecer nuestras obras para que el difunto alcance la salvación. A estas oraciones se les llama sufragios. No dudemos en  socorrer a los que han partido y en ofrecer nuestras plegarias por ellos, para lograr su salvación.

2 Piedad Popular

Se trata de una devoción privada o pública que se realiza durante nueve días y cuya intención es obtener gracias especiales. Las novenas nos ayudan en nuestra oración siempre y cuando estén en sintonía con una sólida doctrina. Si existe algún contenido distante de la liturgia o de la doctrina, sería conveniente dar aviso a la autoridad eclesiástica para que el abuso no propicie falsas devociones, y así no se convierta en superstición.

3 Rezar Novenas

 Entre la Resurrección y la Ascensión hay 40 días; y hay nueve días entre la Ascensión y Pentecostés. ¿Qué hicieron los apóstoles en ese lapso de tiempo? En esos nueve días los apóstoles hicieron oración para esperar una gracia muy especial: La venida del Espíritu Santo. El mismo libro de los Hechos nos dice: “Todos ellos se reunían siempre para orar con algunas mujeres, con María, la madre de Jesús…” (Hechos 1, 14).

  4 Aprobación de la Iglesia.

Muchas novenas tienen aprobación eclesiástica; y, aunque no forman parte de la liturgia oficial de la Iglesia, ésta las recomienda. Las novenas son pues una devoción donde se reza durante nueve días para obtener alguna gracia o intención especial. Una de estas intenciones es el eterno descanso de un fiel difunto.

La Tradición constante de la Iglesia confirma la fe en el Purgatorio y la conveniencia de orar por nuestros difuntos. Además, el mismo Jesús dice que “aquel que peca contra el Espíritu Santo, no alcanzará el perdón de su pecado ni en este mundo ni en el otro” (Mt. 12, 32). Eso revela claramente que alguna expiación del pecado tiene que haber después de la muerte para quienes no han blasfemado o pecado contra el Espíritu Santo y eso es lo que llamamos el Purgatorio.

Y como no sabemos si un difunto se ha salvado (aunque tenga que pasar por el purgatorio) o se ha condenado, debemos orar siempre por los difuntos pues es una obra de caridad espiritual. Oramos porque los fieles difuntos podrían necesitar de nuestra oración. Y si ellos no la necesitan, le servirá a otras almas, ya que en virtud de la Comunión de los Santos existe una comunicación de bienes espirituales entre vivos y difuntos.

Los católicos, pues, no nos contentamos solamente con glorificar a Dios y cantar alabanzas sino que elevamos plegarias a Dios y a la Santísima Virgen por nuestros difuntos y con más razón en los días inmediatos a su muerte: “Siempre en oración y suplica, orando en toda ocasión en el Espíritu, velando juntos con perseverancia e intercediendo por todos los santos” (Ef 6,18).

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MUNICIPIOS  rinden honor rezando novenas a San Antonio de Padua, Inmaculada Concepción y San Francisco de Asís.

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