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Obispos de Nicaragua proponen 7 claves para vivir el Adviento

No dejarse seducir por soluciones inmediatistas, sino actuar cívicamente porque Nicaragua necesita de líderes no violentos que conquisten metas de libertad y justicia. Es la exhortación de la Conferencia Episcopal de Nicaragua en su mensaje de Adviento.

Ante la situación del pueblo de Nicaragua, los obispos se dirigieron a los creyentes, seguidores de otras religiones para consolarlos como víctimas de la crisis política y social que afronta el país.

Los purpurados recuerdan que Dios está presente en todos los momentos de la vida, incluso en los de dolor.

“En la muerte, en las desapariciones de cualquier ser humano, en la detención y en la cárcel injusta, en el exilio forzado de la familia, en la manipulación de la conciencia sobre todo a través de los medios de comunicación y redes sociales promotores muchas veces de falsas noticias y de la división del pueblo”. Se lee en el documento.

Pese al panorama que puede considerarse desolador, los obispos advierten que desde la fe existe la certeza de que el Señor permanece y el camino es mantener la esperanza, porque solo Dios tiene la última palabra sobre la vida y la historia de los pueblos.

Para los prelados la situación actual puso al descubierto la realidad del país y los gestos de solidaridad, amor y perdón; son necesarios para enfrentar la violencia que genera círculos de muerte; para los que el diálogo es la única salida pacífica. Por eso invitan a hacer una ruptura con los egoísmos personales.

En este sentido los obispos proponen 7 claves para suscitar la reflexión y la solidaridad en medio de la crisis que vive Nicaragua.

Oración y penitencia: El pueblo nicaragüense debe volver a sus raíces para responder a las campañas de desprestigio contra la iglesia.

 Ejercitarse en las obras de Misericordia: El conflicto no puede incidir en la pérdida de identidad; los nicaragüenses siempre han sido reconocidos por su hospitalidad.

 Participación: Todas las iniciativas deben estar enfocadas en beneficio de la persona humana, superando cualquier interés económico y político, la justicia y la paz se buscan con unidad.

 Conversión: La crisis de Nicaragua tiene profundas raíces en el pecado social del que se puede salir, asumiendo el modo de ser de Cristo que siempre buscó el perdón y la reconciliación.

 Testimonio: La caridad evangélica debe ser la fortaleza de los creyentes. El mundo necesita la presencia y acción de profetas no armados.

 Diálogo: Orientado a abrir nuevas perspectivas donde no las hay, lo que implica coraje, audacia, respeto y amor a la Patria.

 

Disponibilidad: Los obispos reiteran su deseo de acompañar las propuestas que mejor respondan a la dignidad de la persona humana.

Los miembros de la Conferencia Episcopal cierran su mensaje de Adviento invocando a Dios para que por su gracia, todos los nicaragüenses actúen como artesanos de paz. “Las lágrimas de nuestro pueblo son las lágrimas de Dios, El camina con nosotros en medio de dolor y se solidariza con nuestro sufrimiento”.