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5 formas de vivir una Navidad verdaderamente espiritual

Comprar hasta desfallecer! ¡Comprar, tener, poseer y permitir que tus posesiones te posean! Apresurarse por las ofertas y descuentos; entrar en estampida en las tiendas concentrándose en las cosas y no en las personas; preocuparse por la comida, las bebidas, las fiestas y el placer.

Es triste admitirlo, pero en esto se ha convertido la actual preparación para la Navidad. Más aún, en muchos lugares incluso la palabra “Navidad” se ha prohibido en el vocabulario moderno.

En otras palabras, el verdadero significado de la Navidad, ha sido borrado de nuestras mentes en el mundo moderno. La Navidad ha sido transformada en una festividad secular e incluso pagana.

Para contrarrestar esta enorme tendencia materialista y pagana nos gustaría animarlos a todos a reflexionar acerca de cinco ideas claras y simples de manera que podamos vivir la verdadera Navidad espiritual.

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1.- Recuerda que Jesús es la razón de esta época.

¡Todo el foco del Adviento que culmina en la Solemnidad de la Natividad es una persona! Esa persona es Nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Jesús es la verdadera razón de todo este tiempo.

Jesús fue concebido por el Espíritu Santo y nació de la Virgen María en un humilde, pobre establo en Belén. El nombre “Jesús” significa Salvador. Él vino a abrir las puertas del cielo, a salvarnos de la esclavitud del pecado, del mal y la condenación eterna.

Esta Navidad contemplemos la Persona de Jesús y el propósito de Su misión. Dejemos que nuestros corazones se regocijen en agradecimiento y humilde alabanza.

San Ignacio de Loyola acentúa el hecho de que Jesús hizo todo esto no simplemente por la humanidad como un todo sino por ti y por mí, individualmente. Jesús nació, sufrió, murió y resucitó de entre los muertos por mí, como si yo fuera la única persona del universo.

¡Cuán importante seré para Dios! ¡Cuán importante debería ser la Navidad –el nacimiento de Jesús– para mí!

2.- Participa en Misa en Navidad

La interpretación literal de la palabra Navidad en inglés “Christmas” es “La Misa de Cristo” (“The Mass of Christ”, en inglés). El gesto más placentero que puedo hacer, el regalo más placentero que le puedo dar a Jesús, la mejor manera en la que puedo vivir la Navidad sería participar en la Santa Misa.

En el momento de la Consagración en la Santa Misa, Jesús nace verdaderamente en las manos del sacerdote cuando dice: “Éste es mi Cuerpo… Ésta es mi Sangre… Hagan esto en conmemoración mía”. Más aún, cuando recibo a Jesús en mi corazón en la Santa Comunión entonces Jesús nace verdaderamente en mi corazón.

La palabra “Belén” significa “Casa del Pan”. Mi corazón se convierte verdaderamente en “Casa del Pan” cuando recibo a Jesús, Pan de Vida, en la Santa Comunión. En realidad, al ir a Misa diariamente y recibir la Santa Comunión, ¡estoy experimentando la Navidad todos los días!

3.- ¡Estén alegres en el Señor!

¡La Navidad es tiempo de alegría! Sin embargo, el verdadero gozo no proviene de las cosas de la creación, sino de acercarse al Creador de las cosas –el Dios del Universo. El tercer domingo de Adviento es “Gaudete”, en Latín esto significa gozo, alegría. Esta cita es tomada de Filipenses 4,4-5:

“Estén siempre alegres en el Señor; se lo repito, estén alegres y den a todos muestras de un espíritu muy abierto. El Señor está cerca.”

El placer puede comprarse con dinero y depende de los estímulos externos a los sentidos.

La alegría no puede comprarse con dinero pero puede ser experimentada libremente abriendo nuestros corazones al Espíritu Santo que da sus Dones libremente. Entre los frutos del Espíritu Santo encontramos el gozo, la paz, la paciencia y la castidad.

Que esta Navidad el gozo colme nuestros corazones; un gozo basado en la fuerte convicción del amor infinito de Dios por nosotros manifestado en la Encarnación de Su Hijo, ¡el Señor Jesús!

4.- Silencio y Oración.

En esta época de fiestas, es muy fácil ser absorbido por la descarga infinita de ruido, llamémoslo “contaminación por ruido”. Sin embargo, para entrar en contacto profundo con Dios, el silencio es una condición previa indispensable.

Recordemos el encuentro de Elías y su experiencia en la montaña. Este gran profeta no descubrió la voz de Dios en la tormenta, en los truenos, ni en el terremoto. Sino que la descubrió con el susurro del viento. El joven Samuel escuchó la voz del Señor en el templo y respondió: “Habla Señor, que tu siervo escucha”.

El Papa Benedicto les recordó a los seminaristas en Nueva York que es ciertamente difícil escuchar la voz del Señor porque somos bombardeados por muchos ruidos diferentes.

Recordemos el tradicional himno de Navidad “Noche de Paz” (“Silent Night” en inglés cuya traducción literal es Noche Silenciosa). ¡Que nuestros corazones descansen en el silencio de Belén y vengan a adorarlo! “Oh ven, a adorarle, oh ven, a adorarle, Jesús el Señor”

5.- Los sabios Reyes Magos hallan a Jesús en los brazos de María.

La calcomanía en el parachoques de mi carro dice: “Los sabios aún encuentran a Jesús en los brazos de María”. La Navidad estaría incompleta si ignoramos la persona y la presencia de María, la Madre de Jesús. Ciertamente el tiempo de Adviento está empapado de un espíritu Mariano.

Cada 8 de Diciembre la Iglesia celebra a la Patrona de muchos países en el mundo, la Inmaculada Concepción de María. “Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti”.

Cuatro días después, el 12 de Diciembre, la Iglesia celebra a Nuestra Señora de Guadalupe. El Santo Papa Juan Pablo II la proclamó Patrona de América. Por supuesto, la Navidad es el nacimiento de Jesús, que nació de la Santísima Virgen María.

María tiene cuatro privilegios únicos dados a ella libremente por un Todo Generoso Dios: su Inmaculada Concepción, su Perpetua Virginidad, su Asunción en cuerpo y alma a los Cielos y finalmente su Divina Maternidad.

El más grande de estos privilegios Marianos – que son además dogmas Marianos de fe – es su Divina Maternidad. Esto significa que María fue elegida por Dios para ser la Madre de Dios.

Nosotros honramos este privilegio cada vez que rezamos con amor, fe y devoción el “Dios te Salve”, diciendo “Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén”.

¡Qué Nuestra Señora, la Madre de Dios, la Madre de la Iglesia, y nuestra dulce y amorosa Madre nos alcance la más gozosa, pacífica y santa Navidad! ¡Una Navidad colmada de bendiciones!

María es la Madre de Dios y nuestra Madre – ¡Feliz, bendita y santa Navidad!