Punto de Vista Reflexión

Reconciliación


La simpleza esa de creer que basta con pedirle perdón a Dios sin que eso repercuta en mi relación con los otros es una falacia que, por ninguna parte aparece en la Palabra de Dios.

Juan Ángel López Padilla
Sacerdote
Nuestro país necesita sin duda, un proceso de reconciliación e igualmente es necesario en cada familia y en cada uno de los componentes de nuestra nacionalidad.
El problema grande es que he visto muchas publicaciones, sobre todo nacidas de grupos de la oposición al gobierno actual exigiendo que no puede haber reconciliación porque para ellos no hay ni olvido ni perdón.
Quiero someter a la madura reflexión de todos, lo que significa la reconciliación. Voy a sacarlo por analogía con el Sacramento de la Reconciliación, que la mayoría de nuestra gente le llama sencillamente confesión.
La reconciliación es tanto vertical como horizontal. No hay reconciliación total sino es en esta doble vertiente. Me reconcilio con Dios, pero también con los hermanos. La simpleza esa de creer que basta con pedirle perdón a Dios sin que eso repercuta en mi relación con los otros es una falacia que, por ninguna parte aparece en la Palabra de Dios, para el caso.
Además, el perdón se obtiene cuando hay un examen de conciencia y la confesión de las culpas.
No nos gusta asumir responsabilidades y siempre estamos esperando alguna condonación o amnistía, o algún “acuerdito” de aquellos, para evitar ser responsables de nada.
Aquí, entre nosotros, el examen de conciencia es súper necesario, pero el problema está en saber si existe la conciencia en el corazón de algunos de los que, con absoluto descaro, se han parado detrás de un micrófono para asegurarnos, desde siempre y no en este gobierno únicamente, que no han tocado nunca un lempira del erario público, para el caso.
Y de confesión de culpas pues mejor no hablemos. Aquí tal vez Morgan sabe cómo es que seguimos en esta pobreza galopante y con índices de desarrollo tan escalofriantes si nadie ha hecho nada malo. En fin, para aquellos que piensan que las canciones de don Ricardo Arjona dicen la verdad sobre el adjetivo del verbo, Jesús, nadie que viene a confesarse por una falta grave debe ser enviado a “pagar” su pena con un par de Padres Nuestros. Si alguien se confiesa de haber robado 100,000 desplumados, debe devolverlos y además debería resarcir por el daño causado a los que afectó el robo. En el mundo judío se hablaba de que debían devolver 4 veces más.
Claro que debe haber reconciliación en Honduras, pero sin ignorar que se han cometido crímenes de lesa humanidad cuando se han despilfarrado inmensas cantidades de dinero o se han manipulado leyes, recursos, con el afán de beneficiar al que mejor podía pagar o al correligionario.
Pero, después de confesar las faltas y cumplir la penitencia, el gran paso está en el: propósito de enmienda. Aquí es donde “la mula pateó a Genaro” porque eso que quieran cambiar estos señores, está como en los cuernos de la luna.
Así que no es asunto de perdón u olvido, es asunto de memoria y aceptación de las culpas, de todos, para que haya verdadera reconciliación.