Caminar Punto de Vista

La tierra merecida

Allá un pueblo huyó de la esclavitud en tierra foránea y el nuestro huye de su propia patria y de la desgracia acumulada en el tiempo por la desidia de gobernantes y el culto general a la trampa y el aprovecharse del otro.

José Nelson Durón V.
Columnista
Sin buscar absolución y sin aprovecharnos sensibleramente del enorme drama del caminar hacia lo desconocido, sin atizar el fuego y evitando la crítica desinformada, es necesario reflexionar un poco sobre las causas del éxodo de nuestras gentes hundidas en la desesperanza, que hace recordar al pueblo israelita, impulsado por el mismo Dios a salir de la opresión egipcia. El éxodo aquel tuvo tres puntos focales bien marcados: salida de Egipto, paso del Mar Rojo y la Alianza del Sinaí; similar a lo nuestro: escapar de la pobreza y la violencia, el paso del desierto foráneo y el sueño de arribar a la tierra en este caso no prometida. Las comparaciones casi siempre lindan con el ridículo y hasta con la herejía y el sacrilegio, pero el drama es el mismo. Allá un pueblo huyó de la esclavitud en tierra foránea y el nuestro huye de su propia patria y de la desgracia acumulada en el tiempo por la desidia de gobernantes y el culto general a la trampa y el aprovecharse del otro. ¡Todos somos culpables! Hundidos en la indiferencia, clientelismo y la corrupción. La prueba: donde quiera que la justicia quiera meter el dedo, deberá hundirlo en la pegajosa sustancia que nos diferencia de los gusanos. ¿Nos diferencia? “más del 90% de los genes humanos producen proteínas que se originaron en metazoarios u organismos multicelulares del mundo animal hace cientos de millones de años.” (http://www.elcolombiano.com/blogs/cienciaaldia/tag/gusanos.)
O buscamos o huimos de algo. He allí el drama humano, que no terminará mientras no encontremos lo que llenará nuestro vacío, la patria prometida por Dios que debemos construir sin tardanzas y sin promesas y medidas que duran un suspiro, apenas lo suficiente para retomar fuerzas y volver al egoísmo del incremento de beneficios, recuperar la cuota de poder o el protagonismo que creemos merecer. Hoy el profeta Jeremías en nombre de Dios dice: “He aquí que yo los hago volver del país del norte y los congrego desde los confines de la tierra.” ¿Qué tierra les construiremos, la soñada o la merecida?