Caminar Punto de Vista

Sean primero servidores

La primacía corresponde al Señor Jesús, que vino para mostrarnos por medio del servicio y del martirio cómo se da gloria a Dios.José Nelson Durón V.
Columnista
Seres humanos que somos, sociales y familiares, nos corresponde encontrar el profundo sentido de la vida y discernir el papel que nos toca desempeñar para encontrarlo. Veámosla o no, la oculta trascendencia que calladamente inunda nuestras almas va dejando en cada paso rastros y signos de una inefable presencia interior, desapercibida del mundo mientras actúa en él. Sobre el misterio ínsito en cada uno somos construidos, sobre dependencias y sujeciones humanas perdidas en el ignoto pasado de muestro crecimiento, que no pueden ser conocidas y amadas mientras no sean asumidas, con todo y el peso que suponen. Asumirlas, con el dolor que pudiesen causar, es el punto de encuentro con la propia esencia y con la de los demás; es clave de comprensión, aceptación y amor por el otro.
Solamente asumiendo la propia pasión, desengaños, dolores, caídas y entregas, podremos salvar nuestra alma y prepararla para las desconocidas riquezas y bellezas que el Señor ha deparado para nosotros. He allí el misterio profundo del dolor y del sacrificio: bienaventurados los que sufren, porque allá encontrarán consuelo. Allende compromisos, ocupaciones, intereses, educación y costumbres, edad y estado, alguna responsabilidad hemos adquirido y ya hemos descubierto que más de algún polluelo aguarda con esperanza nuestro despertar y, como la luz del sol, más de alguno espera el tibio calor de nuestra amistad y amor. Como cristianos, con intereses y responsabilidades de alta significación y trascendencia, debemos comprender que el meollo del propio porvenir no consiste en creer merecer, sino en ganarse los méritos necesarios. El mundo no es como Dios lo quiere y todos tenemos nuestro propio grado de responsabilidad. La primacía corresponde al Señor Jesús, que vino para mostrarnos por medio del servicio y del martirio cómo se da gloria a Dios. Ustedes, dice el Señor, nada de tiranías, opresiones y desamores, si quieren ser grandes, sean primero servidores y, si quieren ser primeros, lleven el servicio y sus esfuerzos al grado máximo. Sólo así merecerán los mejores puestos en el cielo.