2018 Break En el Mundo Iglesia

No se debe temer a la pobreza, dice el Papa Francisco.

En el marco del mes de las misiones que transcurre ya en su segunda quincena y en consonancia con “Tantos cristianos que son perseguidos a causa del evangelio”, el Papa Francisco señaló en su homilía, de hoy, en Casas Santa Marta tres formas de la pobreza a las que es llamado a vivir el resto de bautizados católicos en el mundo. El discípulo no debe temer a la pobreza, al contrario: debe ser pobre”, sostiene el pontífice.

Siendo preciso en sus enumeraciones, el obispo de Roma; indicó que la primera forma de pobreza es es dejar las riquezas, con el corazón separarse del dinero, la segunda es aceptar las persecuciones, grandes o pequeñas, incluso las calumnias, a causa del Evangelio, y la tercera es la pobreza de la soledad, de sentirse solo, al final de la vida.

en pobreza II
Son muchos los misioneros en servicio apostólico en medio de cientos de persona en pobreza extrema.

Respecto a primer numeral, dijo el Papa Francisco que todo discípulo puede vivir la pobreza, separando su corazón de las riquezas. De hecho, continuó el pontífice es “la condición para iniciar el camino del discipulado”. Radica en tener un “corazón pobre”, tanto que “si en el trabajo apostólico requieren estructuras u organizaciones que parecen ser un signo de riqueza, utilícenlas bien – pero separadas”, propone el Papa. “Si quieres seguir al Señor, elige el camino de la pobreza y si tienes riquezas porque el Señor te las ha dado para servir a los demás, pero tu corazón, desapegado.

Las orientaciones expuestas por el sucesor de San Pedro, son parte de la homilía en la misa de esta mañana en Casa Santa Marta. Teniendo como sustento bíblico el evangelio de hoy (Lc 10,1-9) recordó el pontífice el envío de los 72 discípulos en pobreza – “no lleven bolsa, ni alforja, ni sandalias” – porque el Señor quiere que el camino del discípulo sea pobre. El discípulo unido al dinero o la riqueza no es un verdadero discípulo. Acotó.

en pobreza V
La persecición de cristianos afecta a centenares de familias en diferentes partes del mundo.

Las perseciciones es la segunda forma de pobreza que señala el Papa Francisco, en el pasaje del Evangelio de hoy, el Señor envía a los discípulos “como corderos en medio de lobos”. E incluso hoy hay muchos cristianos perseguidos por el evangelio y calumniados. Respecto a este asunto, comentó el vicario de Cristo de lo expuesto en el Aula del Sínodo, un obispo de uno de estos países donde hay persecución habló de un joven católico capturado por un grupo de chicos que odiaban a la Iglesia, fundamentalistas; fue golpeado y luego arrojado a una cisterna, donde le tiraban encima barro y al final, cuando el barro llegó a su cuello: “Diga por última vez: ¿renuncias a Jesucristo?” – “¡No!”. Le han tirado una piedra y le han matado.

No es un ejemplo de los primeros siglos, cito el pontífice; ¡esto es hace dos meses! ¿Cuántos cristianos hoy sufren persecución física?: pregunto el Papa, recordando que la calumnia es también otra forma de persecución:

Por último y tercera forma de pobreza, es sentirse abandonado expresó su santidad. Nos da un ejemplo de ella la Primera Lectura de hoy, tomada de la Segunda Carta a Timoteo, en la que el “gran Pablo”, “que no temía nada”, dice que en su primera defensa ante el tribunal, nadie lo ha ayudado: “todos me han abandonado”. Acoto.

Ante este punto, el Papa Francisco centra su atención en el abandono del discípulo: ¿cómo puede sucederle a un chico o a una chica de 17 o 20 años, que con entusiasmo abandone las riquezas para seguir a Jesús, y luego “con fuerza y lealtad” tolere “calumnias, persecuciones diarias, celos”, “las pequeñas o las grandes persecuciones”, y al final el Señor les puede pedir “la soledad del final”:

Y sin ir tan lejos, expresó el Papa; tantas veces en hogares de ancianos donde hay sacerdotes o monjas que han pasado sus vidas predicando, se sienten solos, solos con el Señor: nadie les recuerda. Comentando sobre el hombre más grande de la humanidad, y esta calificación proviene de la boca de Jesús: Juan Bautista; el hombre más grande nacido de mujer. Gran predicador: la gente iba a él para ser bautizado. ¿Cómo terminó? Sólo; en la cárcel. Piensen, ustedes, qué es una celda y como eran las celdas de aquel tiempo, porque si las de ahora son así, piensen en aquellas… Sólo, olvidado, degollado por la debilidad de un rey, el odio de una adúltera y el capricho de una chica: así terminó el hombre más grande de la historia.

El mismo camino de Jesús, de hecho, termina con esa oración al Padre: “Padre, Padre, ¿por qué me has abandonado?”. La invitación final del Papa es, por lo tanto, orar por todos los discípulos, “sacerdotes, monjas, obispos, papás, laicos”, para que “sepan recorrer el camino de la pobreza como el Señor quiere”.