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«Buscan una vida digna» asegura Pastoral de Movilidad Humana

La migración ha sido conocida como un delito o una amenaza, no como un derecho universal, aseguran defensores de Derechos Humanos, escenario que se ha resaltado en los últimos días, luego que más de tres mil hondureños dieran paso al éxodo migratorio tratando de alcanzar la tierra prometida en busca del mal llamado «sueño americano».

Según la coordinadora de la Pastoral de Movilidad Humana, Sor Mara Lidia De Souza, «la preocupación que se genera es que estos ciudadanos que buscan una vida digna sean sometidas a las fuerzas de cuerpos policiales de Estados, como México y Estados Unidos, y sean víctimas de la violencia».

EMIGRANTESHistóricamente, el éxodo masivo de hondureños hacia EE.UU empezó a hacerse visible a partir de 1990, coincidiendo con el fin de los conflictos de la Guerra Fría en Centroamérica.

La migración internacional ayuda a Honduras en dos formas. Sirve de válvula de escape a la presión que produce internamente por la creciente demanda insatisfecha de bienes y servicios públicos y sociales de parte de la ciudadanía Además, los significativos montos de remesas, que en forma continua llegan a Honduras enviadas por los migrantes, afirman expertos en temas migratorios.

caravana.jpgSegún el Instituto Nacional de Estadísticas, en una época normal, la corriente migratoria hondureña hacia la tierra del tío Sam,  atrae un promedio de 25 personas por hora, sumando entre 80 mil a 100 mil compatriotas por año.

Los que se van, en su gran mayoría, son jóvenes; más hombres que mujeres, pero no por mucha diferencia. Ambos con menos de 30 años de edad. Se van más casados o en unión libre que solteros, aumentando con ello la desintegración de los hogares hondureños.

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