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El milagro que hizo posible la canonización de Nazaria Ignacia

El Papa Francisco reconoció como santa a Nazaria Ignacia, una religiosa que trabajó en Bolivia y que pidió ser enterrada en ese país. Sor Victoria, la receptora del milagro, recobró el habla y la memoria tras un diagnóstico de derrame cerebral severo.

descarga“Lo primero que hicimos fue rezar y tocar las campanas para que los vecinos se pregunten: ¿qué les pasa a las hermanas? Unas lloraron, otras se pusieron a escribir, cada una reaccionó según su quehacer”, cuenta la hermana María Jesús de Miguel, postuladora del proceso para la canonización de la beata Nazaria Ignacia. Ella está del otro lado del teléfono, en la casa generalicia de Madrid, sentada junto a la hermana María Victoria Azuara, la religiosa misionera española que vivió alrededor de 40 años en Bolivia en trabajo misional y quien fue la receptora del milagro obrado en Cochabamba.

En esta historia la hermana María Victoria se convierte en protagonista al ser la receptora del segundo milagro ocurrido en 2010 en Cochabamba cuando sufrió un derrame cerebral que la dejó sin habla y sin memoria, justo a ella, la encargada de recopilar la obra de Nazaria Ignacia, la fundadora de la congregación, que tenía unas 2.000 cartas, reflexiones, diarios y muchas cosas por decir.

Azuara ahora está a un paso de cumplir los 90 (en marzo), pero luce regia, no requiere de bastón para su andar ligero. Tiene la voz rasposa y es muy lúcida, capaz de citar fechas, lugares y personas, como las que circundaron en torno al milagro obrado en su salud.

Cuando se le hace notar su lucidez lanza una carcajada amplia y empieza a desmenuzar cada detalle, ávida por ampliar su historia y engrandecer a la fundadora de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia, congregación religiosa que nació en Oruro y que ahora tiene presencia en muchos países.

Cómo sucedió el milagro

5a72f297c6111El 13 de octubre de 2010, la hermana María Victoria sufrió un derrame cerebral y quedó sin habla, perdiendo el sentido de ubicación. A pesar de ese diagnóstico, durante 12 días las hermanas Misioneras Cruzadas de la Iglesia se unieron en oración pidiendo la intercesión de la beata para la recuperación de la religiosa.

“Por la tarde fui a la misa a la iglesia María Auxiliadora en La Paz (donde estaba de paso), al volver a casa perdí el sentido de las distancias, anduve más de la cuenta y llegué cuando la comunidad ya estaba cenando, estaba como ausente. Yo me comportaba como un robot, hacía lo que me decían y no protestaba de nada. No podía hablar, me preguntaban mi nombre y no lo podía decir, después de algunas pruebas médicas decidieron internarme porque tenía un derrame cerebral, todo esto me lo han contado porque yo no estaba consciente”, empieza a hilvanar Victoria.

Las hermanas de su casa en Cochabamba le hicieron cita con un neurólogo de esta ciudad, firmando un acta de baja voluntaria para la clínica en La Paz y con ese riesgo se la llevaron. En la clínica de los Olivos, ya en la Llajta, estuvo cuatro días en observación. El 18 de octubre se la llevaron a casa y María Victoria no hablaba más que palabras incoherentes. “Había perdido la memoria, no podía rezar y hasta se me olvidó la contraseña de la computadora”.

Un día por la mañana, en el desayuno, María Victoria pidió: “Pásenme la mantequilla, por favor”, causando el asombro en la mesa. A esas alturas el médico ya tenía los resultados de su resonancia magnética, unas 10 placas de su cerebro y no paraba de decir que se asombraba de que ella estuviera hablando. “Con esta resonancia usted no puede hablar. ¡Es que esto no puede ser! Esto es de Dios”, lo repitió muchas veces. A todas esas manifestaciones de asombro, la misionera le complementó: “Es de Dios, pero también de mi madre fundadora. Él me preguntó: ‘¿Por qué?’ Y yo le dije que estábamos esperando un segundo milagro de la madre fundadora (para que se convierta en santa). Le pregunté si podía poner por escrito el caso de mi enfermedad y curación sin secuelas y él aceptó”.

Un largo proceso

María Jesús de Miguel fue la hermana que hizo todo el papeleo, primero el proceso diocesano y luego el proceso en Roma. “Son más de 500 folios con 19 testigos, gente que había visto a la hermana en esos días. Hay también estudios con peritos médicos que determinaron que algo extraordinario había pasado. Finalmente, en septiembre de 2017, siete médicos italianos dijeron que verdaderamente lo que había pasado con María Victoria no tenía explicación científica y que se trataba de un milagro hecho por Dios con la intercesión de la beata Nazaria Ignacia.