Arquidiócesis

“Si ustedes no aman a su patria, no les creo que amen a Dios”: Francisco

San Juan Bosco repetía que un buen cristiano, es un honrado ciudadano, que respeta a su patria y vive con valor su fe.
“Si ustedes no aman a su patria, no les creo que amen a Dios”: Francisco

Manuel de Jesús Cerrato.  http://www.suyapamedios.com
La Patria es un nombre que trae a nuestra memoria los recuerdos más queridos, y bien sea porque llevamos la misma sangre que aquellos nacidos en nuestro propio suelo, o bien debido a la aún más noble semejanza de afectos y tradiciones.

Patriotismo El Papa Francisco en su visita a Chile, expresó que “El Amor a la patria es un amor a la Madre. La llamamos madre patria porque aquí nacimos, pero ella misma, como toda madre, nos enseña a caminar y se nos entrega para que las hagamos sobrevivir a otras generaciones”. En la Encíclica Sapientae Christianae el Papa León XIII, fue incluso más allá a la hora de definir el compromiso que un católico debe tener hacia su patria, y nos recuerda que este compromiso implica incluso dar la vida por la misma, “Por ley natural estamos obligados a amar especialmente y defender la sociedad en que nacimos, de tal manera que todo buen ciudadano este pronto a arrastrar aun la misma muerte por su patria”.

Comunión. El Papa San Pio X, también nos explica la comunión que existe entre el amor a la Iglesia y a la patria y nos manifiesta que esta no solo es digna de amor y servicio sino que también es de predilección, por lo que preferentemente debemos rezar y trabajar por su intereses también legítimos, pero más alejados en el orden de la caridad.
Si el Catolicismo fuera un enemigo de la Patria, no sería una religión Divina. La Patria es nuestra madre donde nacemos nos criamos y se vive buscando las mejores oportunidades con nuestros seres queridos. El Presbítero Carlos Rubio, que pastorea la feligresía de la parroquia San Martín de Porres y ha representado a la Arquidiócesis en Consejo Nacional Anticorrupción CNA manifiesta, el mejor homenaje a la patria de un cristiano católico que puede tributar es amarla y servirla con sus obras de bien que realiza, siendo honesto en el actuar en el tributar, en la administración adecuada y racional de sus recursos siendo un fiel administrador y no un déspota siempre sirviéndola no aprovecharse de ella.

Respeto El sacerdote dijo que un cristiano tiene que saberse hijo de esta patria, horrándola respetando sus leyes e instituciones respetando y amando a su prójimo sin cansarse de hacer el bien, cuidar también de sus recursos de la madre tierra la casa común sabiendo, no solo pensar en nuestros héroes que ofrendaron su vida, su tiempo y todas sus fuerzas para verla resplandecer, verla libre soberana e independiente a la nación.
En la política dijo el Padre Rubio, actuando con sinceridad sin demagogia, pensando y actuando siempre por el bien común en el trabajo diario dando lo mejor de sí porque con todo lo que hacemos edificamos o destruimos, en el estudio preparándose bien para servirla y agradarla formando bien la conciencia, los valores y los principios que deben regir la vida. El bautizado viviendo de acuerdo a la ley de Dios, que nos pide amarnos los unos a los otros como él nos ha amado para edificar y engrandecer nuestra patria.

“El buen católico, precisamente en virtud de la doctrina católica, es por lo mismo el mejor ciudadano, amante de su patria”
Pio XI
Papa

Encíclica del Sumo Pontífice León XIII
El amor sobrenatural de la Iglesia y el que naturalmente se debe a la patria, son dos amores que proceden de un mismo principio eterno, puesto que de entrambos es causa y autor el mismo Dios; de donde se sigue, que no puede haber oposición entre los dos. Ciertamente, una y otra cosa podemos y debemos: amarnos a nosotros mismos y desear el bien de nuestros prójimos, tener amor a la patria y a la autoridad que la gobierna; pero al mismo tiempo debemos honrar a la Iglesia como a madre, y con todo el afecto de nuestro corazón amar a Dios.

2450 Obispos de la Iglesia católica participaron en el Concilio Vaticano II muchos de ellos fueron parte de la reforma.

3000 Miembros de las distintas congregaciones religiosas y religiosos expertos e invitados participaron en el concilio.

El Concilio Vaticano II
El Concilio Vaticano II ha dejado, también a este respecto, una enseñanza luminosa. Dice así: “Cultiven los ciudadanos con magnanimidad y lealtad el amor a la patria, pero sin estrechez de espíritu, de suerte que miren siempre también por el bien de toda la familia humana.