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Gracia Zúñiga de Villeda, galardonada con la Orden San Miguel Arcángel: una mujer que lucha por la defensa de la vida y la familia.

“Uno puede tener éxito, fama, poder político y económico, pero la felicidad solo se encuentra dentro del núcleo familiar”.

 

Lilian Flores

www.suyapamedios.com

 

Conozca a Gracia Zúñiga de Villeda

Estudió Derecho en la Universidad de Navarra, España, posteriormente descubrió la importancia del núcleo familiar, fue así que se especializó con un master en  Asesoramiento Educativo Familiar y con un diplomado en Orientación Familiar del Instituto de Ciencias de la Familia. Recientemente fue galardonada con la Orden San Miguel Arcángel.

Su campo siempre ha sido la educación, ha pasado desde el nivel preescolar hasta el nivel universitario, en la actualidad da clases en el centro de formación permanente de la Universidad Tecnológica Centroamericana, desarrollando un certificado de especialista en orientación familiar. Nació en Tegucigalpa el 17 de enero 1952, es la menor de cinco hermanos, está casada con Mauricio Villeda Bermúdez, con quien procreó seis hijos.

¿Cuál es la importancia de trabajar por las familias?

En realidad, no le hemos dado la verdadera importancia que tiene la familia, sobre todo en un país con problemas sociales, de corrupción, violencia, criminalidad y drogas, esto a raíz de la falta de atención y cariño, creando un hueco en las personas. Este vacío se traduce más adelante en una explosión de problemas, ahí nace nuestro interés de trabajar por las familias.

¿Por qué es importante el asesoramiento educativo familiar?

Todos estamos conscientes de los conocimientos de la ciencia y de la tecnología, por eso todo mundo se especializa para desarrollar cualquier función, sin embargo para ser esposos y padres de familia nos vamos sin paracaídas. La orientación familiar es un campo de formación académica, y por eso existen muchas universidades del mundo, donde los hombres y las mujeres pueden acudir para recibir los conocimientos que nos puedan ayudar a desempeñar mejor nuestro trabajo en la familia.

¿Cómo surge la idea de fundar el Instituto Hondureño del Matrimonio y la Familia?

Esa fue una iniciativa muy bonita, que tuvo el Cardenal Óscar Andrés Rodríguez, con el objetivo de formar agentes de pastoral familiar, que pudieran dar su apoyo y servicio en las parroquias, los párrocos enviaron matrimonios para formarse y ayudar a familias en crisis, tanto en la relación conyugal como en la educación  con los hijos o cualquier otro problema en el ámbito familiar.

¿Cuál es la finalidad de la “Hora de la Familia” programa que usted conduce?

 

Iniciamos con un espacio de radio desde hace ocho años, con la idea de atender la problemática de familia, sobre todo por el incremento de casos de divorcio que hay en nuestro país, por no tener una orientación adecuada. Gracias a Dios ahora también tenemos este programa en TV para seguir aportando conocimientos y esperanzas a las familias hondureñas.

Cuándo su esposo fue candidato presidencial, ¿entre sus proyectos estaba trabajar por el bienestar de las familias?

Claro que sí, era uno de los objetivos fundamentales, la política que ahora está tan mal vista y degradada por todo los acontecimientos que han surgido, la política es el arte de buscar el bien común, los medios de favorecer a las grandes mayorías y no solo en el aspecto material, sino en dar las oportunidades de mejor “bien ser” que encierra el bienestar de la familia.

¿Cómo ha hecho para equilibrar el trabajo y la familia?

Uno debe tener prioridades, sobre todo cuando hay horarios laborales tóxicos, que no dan la oportunidad de atender a la familia. A veces pensamos que lo más importante es lo económico y no es así, debemos luchar por tener un orden y si lo hacemos de la mano de Dios todo sale bien.

¿Qué sintió cuando le dijeron que sería galardonada con el premio San Miguel Arcángel?

Al principio me dio risa, no lo podía creer, porque el trabajo realizado, lo he hecho con una profunda convicción, sin el deseo de tener ningún mérito, porque como bautizados tenemos que estar siempre al servicio de la Iglesia. En ese momento pensé en mi madre porque ella era una devota de San Miguel Arcángel y sé que le hubiera dado mucha alegría.

¿A qué la compromete este reconocimiento? 

Mientras Dios me siga dando salud y las facultades que hasta ahora me han permitido servir a los demás, seguiré dando el ciento por uno.