Reflexión

La Mandrágora

La Mandrágora en Honduras se llama reelección. Es una pócima que nos quieren untar y con la que se curan todos los males, se solucionan todos los problemas y se hace caer a las “lucrecias” en brazos de los que quieren seducirlas.

Juan Ángel López Padilla
Sacerdote
La semana pasada en una de mis intervenciones le comentaba a la gente como a lo largo de las últimas semanas, cuando no meses, hemos estado siendo distraídos, con nuestra venia, por el circo creado por las discusiones en torno a la bendita reelección. El tema no es nuevo. Ese gusanito ha picado a prácticamente todos los que nos han gobernado desde hace 197 años, aunque no lo crean. Hay unas honrosas excepciones pero, muy pocas.
En América Latina también es una moda que los de izquierda achacaban a los de derecha, pero parece ser que de tanto que estiraron el lacito que al final, ellos también se subieron al barco. El socialismo del s. XXI parece ser que, de socialismo, tiene sólo el nombre. En fin, heme aquí de nuevo cayendo en la trampa de hablar del tema, pero lo hago porque quiero subrayar como, por enésima vez, caemos en esta tragicomedia cuando hay cosas supremamente más importantes. No niego que hay que dejar las reglas del juego claras, pero seamos honestos, así regulen, dictaminen, reglamenten o cualquier palabra que quieran usar con respecto a lo que estos politiqueros quieren hacer, al final va a dar lo mismo porque nunca respetan nada, ni la Constitución, ni la moral, ni la palabra empeñada, ni a la progenitora del adversario político. Así que, de mi parte, como ciudadano que ama este país, me da igual, porque lo que ayer era malo ahora es bueno y pasado será todo lo contrario de lo que hoy se dice.
No creo que, en su vida, algunos de ellos hayan leído a Maquiavelo, y no me refiero al Príncipe, sino a La Mandrágora. Se las recomiendo para que entiendan el arte cómico de manipular, seducir y lograr sus objetivos. La Mandrágora en Honduras se llama reelección. Es una pócima que nos quieren untar y con la que se curan todos los males, se solucionan todos los problemas y se hace caer a las “lucrecias” en brazos de los que quieren seducirlas. Como estoy seguro que no la han leído se las explico un poco. Lucrecia es una mujer hermosa que quiere conquistar un tal Calímaco. Calímaco no la ama, es un caprichoso que no le importa la Lucrecia, sino que como es bonita hay que arrebatársela al que la tiene en su momento, que es su marido, Nicia.
Calímaco usa de 3 personajes para conquistar a Lucrecia: Siro, que es el mandadero del que quiere alcanza el poder, Ligurio que es un adinerado que quiere sacar todo el beneficio posible del “negocio” y Fray Timoteo que usa la religión para que el poderoso consiga su “presa” pero al mismo tiempo lo beneficie a él.
Viendo la política en Honduras se me vino a la mente esta comedia. Mentalmente asigné nombres a los personajes y sólo estoy esperando que se cumplan las 5 salidas a escena. Les cuento que ya van 3.