Editorial

El drama de los jóvenes

Editorial del Domingo 23 de Septiembre de 20118

Una buena educación ha de ser el mejor antídoto, contra la enfermedad del migrante que está afectando a miles de jóvenes, quienes no sienten ninguna ilusión por vivir en Honduras, pues consideran que no tienen futuro.

Los jóvenes en Honduras están viviendo una situación difícil, pues la mayoría no tienen las oportunidades de una formación ética, intelectual y laboral, que les prepare para que puedan asumir las siguientes etapas de su vida, con la capacidad requerida para hacer una labor destacada, que contribuya al desarrollo de la nación.
A los jóvenes hondureños les agobia el clima de violencia que se cierne sobre ellos, ya que en lo que ha transcurrido del 2018, más de 100 menores de 18 años han perdido la vida, asesinados de la manera más cruel y sus restos mortales han sido tirados como un bulto cualquiera en distintos puntos del campo o la ciudad. En total desprecio a su condición de ¨persona humana: asfixiados. Torturados, tiroteados, apedreados. Desgraciadamente, estas muertes son el resultado de la actividad de grupos criminales que ejecutan a miembros de su banda que han cometido una indisciplina, o bien a militantes de un grupo rival, con el cual existen discrepancias por el uso del territorio; o por la competitividad en la actividad de venta de estupefacientes.
Desgraciadamente, han existido declaraciones con el ánimo de politizar esta situación, se ha hablado de la existencia de escuadrones de la muerte que estarían dirigidos por la autoridad de los Cuerpos Armados de la Nación. Lo cual resulta ser poco creíble, pues la estrategia militar está orientada a desarticular las bandas criminales, y no existe razón valedera, para quitarles la vida a los jóvenes que no pertenecen a esas estructuras.
Otro aspecto negativo está constituido por la gran cantidad de niños que tienen que ayudar al sustento de su hogar, por lo cual, desempeñan extensas jornadas de trabajo, que automáticamente los expulsa del sistema educativo. Situación que resulta estar más extendida en la zona rural, pero que también es perceptible en las distintas urbes.
Pero, lo más grave, es que aún quienes estudian, están siendo hostigados por la violencia de bandas criminales que se han prolongado a querer controlar los centros de enseñanza. Los grupos criminales están pretendiendo tomar control de muchos de los centros educativos, para realizar desde allí sus actividades delictivas.
Pero el mayor problema que enfrenta la juventud hondureña es la falta de empleo. De hecho, según datos del INE existen más de un millón de personas, menores de 30 años, que “ni estudian, ni trabajan”. Este grupo de “ni, nis” no es exclusivo de Honduras, pero es una situación que necesita ponerle atención para revertirla y no sean lastre nacional.
Es papel del Estado y de Sociedad Civil, poner en práctica políticas preventivas para evitar que los niños sean cooptados por las Pandillas Juveniles. Ello demanda una gran dosis de principios y valores que formen parte de la educación familiar, y de los centros de educación. Capacitarlos para el momento que integren la fuerza laboral.
Según el Comisionado de los Derechos Humanos, se debe apelar al liderazgo de las Municipalidades, para resolver esta problemática juvenil, donde a su juicio deben participar también la Sociedad Civil; la Empresa Privada y los padres de familia.Velar por la juventud es construir el futuro de la nación, que requiere de una ciudadanía con una formación patriótica que se preocupe por desarrollar la producción nacional. Un aspecto importante en el crecimiento humano, es el fortalecimiento del sistema educativo, pues constituye un aspecto formativo de la mayor importancia, para poder garantizar un desempeño productivo responsable de la ciudadanía, tanto en carreras de estudios superiores, como de su éxito en el mercado laboral.
Una buena educación ha de ser el mejor antídoto, contra la enfermedad del migrante que está afectando a miles de jóvenes, quienes no sienten ninguna ilusión por vivir en Honduras, pues consideran que no tienen futuro. Y todo su interés radica en emigrar a Norteamérica donde siempre serán extraños. En Honduras siempre serán hijos.
Pensemos las Palabras de Jesús: “Dejen que los niños vengan a Mí….De los que son como ellos es el Reino de los Cielos”