Reflexión

¿Qué es realmente el patriotismo?

El verdadero patriota, sabe cuidar de su entorno, comprende que la naturaleza, los bosques, los ríos, son prestados y no pueden ser objeto de abusos, sino fuente de sustento para sí mismo y para los demás.

Juan Ángel López Padilla
Sacerdote
Habiendo pasado ya casi un año del desastroso proceso electoral de noviembre del año pasado, conviene detenerse un poco a reflexionar sobre los valores que constituyen el verdadero patriotismo.
Claro que sería mucho más fácil hablar, de lo que no es el patriotismo, porque aquí hay mucho “semi-prócer” que se llena la boca hablando de amor a la patria, pero su proceder, es prueba suficiente de que el amor es más bien a su bolsillo o al poder. Que admitámoslo, muchas veces se confunden, el bolsillo lleva al poder, el poder llena los bolsillos.
El verdadero patriota cultiva algunos valores a los que no basta con cumplir a medias, sino que su empeño debe ser el de la búsqueda de la práctica ordinaria de los mismos, lo cual les convierte en virtudes. La práctica continua del bien.
En primer lugar, es un fiel cumplidor de las leyes. No reduce su cumplimiento a una formalidad y menos a un formalismo. El patriota entiende que el estamento jurídico existe con el firme propósito de ordenar el desarrollo del camino hacia la igualdad, la prosperidad y la justicia. Las leyes, tanto el derecho positivo como aquella legislación tácita que nace de las buenas costumbres, son un medio privilegiado, que al cumplirlas y hacerlas cumplir, no sólo dan la satisfacción del trabajo bien hecho, sino que, confirman que “el que nada debe, nada teme.”
El patriota es un incansable trabajador por la paz. El amor al país debe estar sostenido por ciudadanos que no se cansen de abrir las puertas a diálogos, a espacios de encuentro en que se busquen consensos y no disensos. Un patriota reconoce lo que le distancia del pensamiento ajeno, pero prefiere ver lo que le acerca al otro. Un patriota ve más allá de los símbolos patrios y no mancilla la bandera denigrando su nación, sino que la enaltece con su proceder. Canta, a voz en grito, el Himno Nacional no sólo cuando la selección nacional de fútbol está jugando o cuando un sentimentalismo nostálgico le invade, sino y sobre todo, alza la voz para denunciar las injusticias y defender al que no puede hacerlo por sí mismo. El verdadero patriota, es un hermano que no entiende de discriminaciones, de partidos políticos o de intereses mezquinos, cuando de procurar el bien de los más débiles, se trata. Es una persona solidaria que aprende a ceder cuando el bien de la mayoría lo amerita. El verdadero patriota, sabe cuidar de su entorno, comprende que la naturaleza, los bosques, los ríos, son prestados y no pueden ser objeto de abusos, sino fuente de sustento para sí mismo y para los demás.
Pero, sobre todo, el verdadero patriota es un demócrata, que respeta las decisiones de la mayoría y jamás se presta para tergiversar la verdad o alcanzar el poder a costa de lo que sea.