Arquidiócesis

A ejemplo de María en la cruz: unidos en el dolor y la oración

La Virgen es el modelo de perseverancia ante las dificultades, nos enseña a permanecer fieles y no claudicar.

Eddy Romero |www.suyapamedios.com
El dolor es uno de los sentimientos que marcan la vida de las personas. Uno de los modelos de perseverancia ante esta emoción es la Virgen María. Así fue durante toda su vida, y, sobre todo, en el momento del Calvario. Ella indica el camino y la manera en que se debe vivir esta pasión. A ejemplo de la Virgen, muchas madres sufren por sus hijos y se mantienen firmes en la oración.

Ejemplo Marlen Sauceda, junto a Carlos Matute son padres de cuatro hijos. Doña Marlen relata como su vida, ha sido una constante conversión gracias a la intercesión de la Virgen María. Como a muchas mujeres, le ha tocado sufrir por los problemas de sus hijos, que han llevado a acercarse a Dios. Uno de ellos es Carlos René, un joven que en la adolescencia se acercó a las barras bravas de fútbol.
“Cuando comenzó el grupo de los revolucionarios lo mandé a El Salvador por quitarlo de las malas influencias, de los malos amigos. En varias ocasiones lo agarró la policía por escándalo en la vía pública, a cada rato iba preso y como era menor de edad, tenía que acudir a sacarlo”.

Conversión A raíz de la situación que vivía con sus hijos, doña Marlen confiesa que se acercó a la Virgen María, “voy a entregarle esas 50 rosas a la Virgen a diario. Fue cuando comenzó mi vida de oración”. Las pruebas no se hicieron esperar, una de las más fuertes que le ha tocado vivir es la enfermedad que obtuvo su hijo, “nos enteramos que padecía de la Tiroides. No sabíamos porque había adelgazado tanto, no sabíamos porque comía y porque no engordaba” sumado a esto, su hijo sufrió varios accidentes. Ella siempre le recordaba que “Dios te tiene vivo por las oraciones de tu mamá. Después de tener a Dios, no existe poder de intercesión más grande que la oración de una madre”.
Oración A ejemplo de la Virgen que permaneció al pie de la cruz de Jesús, ella no se cansa de orar e interceder por sus hijos. Reza el Rosario tres veces al día con su esposo e hija menor por la conversión de su familia, “La oración nos mantiene vivos. Sigo orando, no solamente por él, sino por todos, porque el diablo se mete donde nosotros le damos cupo. El sigue en proceso, esa conversión, Dios la va a poner en su tiempo, yo no voy a dejar de orar, sé que Dios no lo abandona, se lo entregué a Él como el tesoro más preciado. No he claudicado y no me cansaré ni dejaré de orar”.

“Hemos agarrado el hábito de estar rezando por nuestra familia. Siento una gran paz al rezar el Rosario y la Coronilla”
Carlos Matute
Padre de Familia