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El Consejo de Cardenales C9 cierra su ciclo con sus últimas sesiones esta semana.

 

Tras cinco años de trabajos y 24 reuniones, el consejo de cardenales asesores del Papa Francisco conocido como C9 tendrá desde este hoy lunes las últimas sesiones de trabajo con la configuración actual, luego de haber llegado a un primer borrador de una nueva constitución apostólica y antes de que el Pontífice introduzca cambios en su composición y funcionamiento.

Se descuenta para los próximos meses un período de pausa en los trabajos para que los sucesivos cambios que ha ido introduciendo el pontífice argentino desde 2013, como la institución de nuevos Dicasterios y Comisiones Pontificias, den forma a la nueva carta magna que reemplazará a la vigente Pastor Bonus, de 1988.

Está también confirmado que el cardenal chileno Francisco Errázuriz, quien no seguirá formando parte del grupo, no participará de los encuentros convocados para 10, 11 y 12 de septiembre en la Domus Santa Marta.

Nacido originalmente como C8 con un quirógrafo en septiembre de 2013 y devenido C9 con la incorporación del secretario de Estdo Pietro Parolin al año siguiente, el grupo se prepara para una renovación de sus integrantes en los próximos días.

Hasta esta última sesión de tres días de trabajo, que tendrá sesiones matutinas y vespertinas entre lunes y miércoles, forman el grupo Parolin, el gobernador del Estado de la Ciudad del Vaticano, el cardenal italiano Giuseppe Bertello; el arzobispo emérito de Santiago de Chile, el cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa; el arzobispo de Bombay, Oswald Gracias; el arzobispo de Munich, Reinhard Marx; el arzobispo de Kinshasa, Laurent Monsengwo Pasinya; el arzobispo de Boston, Sean Patrick O’Malley; el arzobispo de Sidney, George Pell y el arzobispo de Tegucigalpa, Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga. Como secretario, desde un principio integra el consejo de asesores el obispo de Albano, Marcello Semeraro.

“Se cumplieron los cinco años previstos en el inicio del trabajo, y ahora Francisco va a dejar que hablen todos los miembros, den su parecer y a partir de ahí tomará las decisiones. Aunque se descuentan la salida de Errázuriz”.

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El Consejo de Cardenales conocido como el C9 se reúne en sus últimas sesiones a partir de este lunes en el Vaticano.

Además, en las próximas semanas se incorporará un “secretario canónico”, que trabajará a la par de Semeraro, con el objetivo de pasar a “lenguaje canónico” lo producido hasta ahora, siempre con la base del informe presentado durante la reunión que el grupo tuvo en junio pasado. Solamante dos de los miembros del C9 -Bertello y Gracias- tienen títulos en Derecho canónico, aunque no son considerados plenos canonistas.

Algunos de los 25 puntos centrales sobre los que se trabajará canónicamente para incluirlos en la nueva constitución son la institución de la Pontificia Comisión Referente sobre el Instituto para las Obras de Religión (quirógrafo del 24 de junio de 2013); el “Motu proprio” sobre la jurisdicción de los órganos judiciales del Estado de la Ciudad del Vaticano en materia penal (del 11 de julio de 2013); la institución del Comité de Seguridad Financiera de la Santa Sede (“Motu proprio” del 8 de agosto de 2013); la creación de la Secretaría para la Comunicación (“Motu proprio” del 27 de junio de 2015); el “Motu proprio” sobre la negligencia de los obispos en relación con los casos de abusos sexuales en contra de menores y adultos vulnerables (el 4 de junio de 2016) y el nacimiento del Dicasterio para el Servicio al Desarrollo Humano Integral (el 17 de agosto de 2017).

Considerado el más claro ejemplo del modelo de conducción de Francsicobasado en una sinodalidad y descentralización, el Consejo quedó constituido el 28 de septiembre por 8 cardenales. Cuando fue anunciada su primera conformación el hoy lejano sábado 13 de abril de 2013, el C8 se presentaba entonces al mundo como una herramienta “para aconsejarle en el Gobierno de la Iglesia universal y estudiar un proyecto de revisión de la Constitución Apostólica Pastor bonus”, en relación a la carta magna aún vigente, promulgada por Juan Pablo II en 1988 y que regula la composición y competencias de los distintos dicasterios y organismos que forman la Curia romana.

Además, el entonces C8 fue una de las primeras señales de la forma de gobierno que el Papa argentino quería imprimirle a su pontificado. Su portavoz en aquel momento Federico Lombardi agregaba que con la formación del grupo de Francisco quería dar “una señal y mostrar que ha recibido las sugerencias que se habían manifestado en las Congregaciones anteriores al cónclave”.