Arquidiócesis

Padre Gustavo: Un pastor que lleva el “agua viva” en la sequía

Realiza su misión en una de las zonas más afectadas y olvidadas de Francisco Morazán. La falta de agua es uno de los principales problemas.

Eddy Romero
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Sencillo, alegre y servicial son características que definen al presbítero Gustavo González, quien actualmente es párroco de cinco de los municipios más afectados por la sequía en Francisco Morazán. Este sacerdote, amante del fútbol y la música relata que son más de 55 mil habitantes en estos municipios, de los cuales, la mayoría son católicos.

Pastor “Tenemos 83 ermitas, la cual toca pastorear durante todo el año, cada aldea tiene su propia realidad. Se vive una pobreza extrema, pero a pesar de eso, uno se encuentra con una sonrisa y cuando abraza a esas personas, se siente que ellos reciben vida; no se sienten excluidos, marginados y eso les ayuda a mantener el sentido de su vida en esa realidad extremadamente dura”, detalla.

Orígenes Es nativo de Támara y proviene como muchos hondureños, de una familia desintegrada; “Yo me crie con mi mamá, madre soltera. Por su trabajo, mi abuela se encargó de criarnos nuestros primeros años, en los cuales le nombraba también mamá. Entonces, quienes han forjado bastante mi personalidad, mi forma de ser ha sido mi familia materna”. Su familia es católica, de mucha fe y sirven en diversos grupos de la Iglesia. “Se me inculcó mucho los valores cristianos, asistir a la Iglesia. Como todo niño y joven, más por obligación, por costumbre que por un deseo. Pero de todo eso fue forjando en mí, primero una persona de fe, en la medida que iba comprometiéndome, sobre todo en Pastoral Juvenil, ver el ejemplo de los sacerdotes de la época, eso fue llamando mi atención”, señaló el Padre Gustavo.

Vocación Aquel joven tímido, educado en valores cristianos empezó a hacerse la pregunta sobre su vocación. Empezó el proceso por un amigo que también hacía el discernimiento vocacional. Cuando llega la carta de aprobación al Seminario, se la entregó a su mamá y recibió todo el apoyo necesario. “En mi familia, me inculcaron que tengo que ser obedientes, siendo franco, si ellos se hubiesen negado a que yo entrará en el Seminario, yo no lo hubiese hecho, porque ellos me inculcaron el ser obediente a los mandatos que me daban”.

Servicio Prestó su servicio como diácono en la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe. Al ser ordenado, ya sabía que su misión sería: la parroquia de Reitoca. Es uno de los llamados sacerdotes de la misericordia, porque fue ordenado en el año dedicado a la misericordia de Dios.

La Eucaristía para mí es el regalo más bello que Dios me ha regalado, primero como todo bautizado de poder recibirla, segundo para poder ofrecerla al pueblo de Dios.
Gustavo González
Presbítero

Claves
Entrega
El Padre Gustavo González se caracteriza por su entrega y disponibilidad; junto a los presbíteros que le acompañan se da por completo en la parroquia y presta especial atención a los enfermos y necesitados. La sonrisa nunca le falta en su rostro, que quiere mostrar la ternura de Dios a pesar de las dificultades.

Perdón
Al ser ordenado en el Año de la Misericordia, uno de los pilares de su ministerio sacerdotal, es llevar a que los fieles reciban la ternura de Dios, a través del perdón de los pecados que reciben en el confesionario. Una misión que le une al Señor y le permite ser instrumento de su obra redentora por el mundo.

Familia
Este es otro de los pilares de su ministerio sacerdotal. Trata de visitar a su familia cada vez que puede, porque es ese oxígeno que recibe para darse por completo en su misión sacerdotal. Una familia de fe, de proceso y experiencia en la Iglesia son importantes porque se convierten en semillas de vocaciones.