2018 Break En América Iglesia

Actúa sin que le tiemble el pulso.

Así actúa el Papa Francisco, quien además continúa sorprendiendo a muchos, especialmente en el Vaticano: visitando inmigrantes, las cárceles, desayunando con mendigos y prefiriendo a pastores con olor a oveja, de ahí que “Tratemos de escuchar la voz del Espíritu en estas turbulencias eclesiales y sociales”, dice Monseñor. Pablo Galimberti, Obispo Emérito de Salto en Uruguay, con ocasiones de la variedad de acusaciones mundiales contra obispos y sacerdotes por supuestos abusos sexuales.

Esta valoración, trasciende en el artículo “En defensa de Francisco” publicado por la Conferencia Episcopal del Uruguay, luego que Mons. Galimberti, aseguró que a Mons. Viganò, tras dejar la nunciatura en Estados Unidos, no le agradó que el Papa Francisco lo enviara a vivir a una diócesis italiana.

2 MONS. PABLO GALIMBERTI
Monseñor. Pablo Galimberti, Obispo Emérito de Salto en Uruguay.

Tras las acusaciones contra obispos, sacerdotes y el Papa hechas por Mons. Carlo Maria Viganò, ex nuncio en Estados Unidos. Sostiene el Obispo Emérito de Salto en Uruguay que “Viganó acusa al Papa de haber dilatado una medida disciplinar contra el cardenal americano. Pero la pregunta es por qué Viganó calló este asunto durante cinco largos años, sin abrir la boca hasta ahora. Sobre él mismo recae la misma responsabilidad y su testimonio no parece ser desinteresado”, señala el Obispo.

“El perfil del Papa Francisco agrada y a la vez molesta. Según desde dónde se lo mire. Lo cierto es que para muchos ha sido una bocanada de aire nuevo y purificado. Tratemos de escuchar la voz del Espíritu en estas turbulencias eclesiales y sociales”, expresa Mons. Galimberti, en su artículo publicado también en su columna semanal en un diario Uruguayo.

Mons. Viganò publicó el 25 de agosto un “Testimonio” de 11 páginas, responsabilizando a diversos sacerdotes, obispos y cardenales de encubrir las denuncias de abusos sexuales que pesan sobre el ex cardenal Theodore McCarrick, Arzobispo Emérito de Washington.

El ex nuncio en Estados Unidos dijo además que poco después de su elección, en marzo de 2013, el Papa Francisco levantó supuestas sanciones que su predecesor, Benedicto XVI, le habría impuesto a McCarrick y lo habría convertido en “su consejero de confianza”.

El 20 de junio de este año, el Secretario de Estado Vaticano, Cardenal Pietro Parolin, siguiendo órdenes del Papa Francisco, prohibió a McCarrick ejercer el ministerio público, luego de que una investigación realizada por la Arquidiócesis de Nueva York encontró que una acusación de abuso sexual de un menor era “creíble y comprobada”. Luego un mes después, el Papa Francisco aceptó la renuncia de McCarrick al Colegio Cardenalicio.

A continuación el artículo integro de Monseñor. Pablo Galimberti, Obispo Emérito de Salto en Uruguay

EN DEFENSA DE FRANCISCO

El arzobispo Carlo María Viganò, que ocupó cargos de mucha responsabilidad como nuncio en los Estados Unidos, días pasados publicó una carta de diez páginas al Papa Francisco. Lo acusa de no haber tomado a tiempo medidas contra un Cardenal americano acusado de abusos.

En la carta ataca a numerosos colaboradores del presente y pasado de los últimos tres Papas. Afirma que sobre estos asuntos había informado oportunamente al Papa Francisco.

Desde que este prelado había regresado de Estados Unidos en el 2016, Francisco le hizo saber que era mejor para él regresar a su diócesis italiana de origen. Esto no agradó a Viganó, que buscando motivos para quedarse en Roma, inventó la excusa de tener que cuidar a un hermano gravemente enfermo. Viganó fue acumulando rencor y resentimientos y ahora apunta hacia el Papa.

Respecto al camino que ha seguido, se ha equivocado por completo. No insistió procurando una audiencia privada para discutir el caso McCarrick (arzobispo acusado a quien el Papa “degradó” de su condición de cardenal). Y en lugar de los caminos silenciosos del diálogo franco, mirándose a la cara, ha hecho explotar una bomba, que aunque fechada el 22 de agosto, otra mano seguramente prefirió hacerla estallar justo en ocasión de la visita de Francisco a Irlanda.

Viganó acusa al Papa de haber dilatado una medida disciplinar contra el cardenal americano. Pero la pregunta es por qué  Viganó calló este asunto durante cinco largos años, sin abrir la boca hasta ahora. Sobre él mismo recae la misma responsabilidad y su testimonio no parece ser desinteresado.

Francisco es paciente. Se informa y corrobora las fuentes. Coteja testimonios y luego actúa sin que le tiemble el pulso.

Aunque la noticia sorprende, no seamos fariseos. El Evangelio narra  la petición de Santiago y Juan, apóstoles, que causó indignación en el grupo: “Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir: sentarnos uno a tu derecha y otro a tu izquierda cuando estés en tu gloria” (Marcos 10,37).

Francisco continúa sorprendiendo a muchos, especialmente en el Vaticano: visitando inmigrantes, las cárceles, desayunando con mendigos y prefiriendo a pastores con olor a oveja.

Muchos periodistas se han sorprendido ante lo ocurrido. En lugar de esgrimir argumentos deja a los cronistas el juicio, en un acto de confianza, contando con la madurez profesional de cada uno, porque “ustedes tienen la capacidad periodística suficiente para sacar las conclusiones”.

La periodista Stefania Falasca, de Avvenire, califica ayer la carta como mezcla de medias verdades. “Una viciada técnica conocida en la comunicación, llamada desinformación, que es más grave respecto incluso a la calumnia y la difamación, porque propone sólo una parte de la verdad persiguiendo un fin”. La desinformación se construye precisamente sobre medias verdades. Un clásico mecanismo dirigido a impedir la respuesta.

La frutilla de la torta llegó al final de todo este affaire. En una  conversación con la agencia Ap, un periodista de un blog anti-Bergoglio, poseído por una euforia de protagonismo, confesó que fue él quien preparó el montaje de la carta.

El perfil del Papa Francisco agrada y a la vez molesta. Según desde dónde se lo mire. Lo cierto es que para muchos ha sido una bocanada de aire nuevo y purificado. Tratemos de escuchar la voz del Espíritu en estas turbulencias eclesiales y sociales.

Conferencia Episcopal de Uruguay.