2018 En el Mundo Iglesia

Perdón por los abusos de poder

Al comienzo de la Santa Misa celebrada en Dublín la tarde del 26 de agosto de 2018, para clausurar el IX Encuentro Mundial de las Familias, públicamente el Papa Francisco pidió perdón a los sobrevivientes de “abuso de poder, de conciencia y sexuales”, por parte de autoridades de la Iglesia Católica en Irlanda.

Consternado por lo sucedido, el pontífice enfatizó a nombre de la Iglesia “Pedimos perdón por las veces que, como Iglesia, no hemos brindado a los sobrevivientes de cualquier tipo de abuso compasión, búsqueda de justicia y verdad, con acciones concretas” mencionó.

Francisco-Encuentro-Mundial-Familias-Dublin_1276383146_88350780_1461x1024

A continuación la transcripción oficial de las palabras del Papa Francisco difundida por la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

Hermanos y hermanas,

Ayer estuve reunido con ocho personas sobrevivientes de abuso de poder, de conciencia y sexuales. Recogiendo lo que ellos me han dicho, quisiera poner delante de la misericordia del Señor estos crímenes y pedir perdón por ellos. 

Pedimos perdón por los abusos en Irlanda, abusos de poder y de conciencia, abusos sexuales por parte de miembros cualificados de la Iglesia. De manera especial pedimos perdón por todos los abusos cometidos en diversos tipos de instituciones dirigidas por religiosos y religiosas y otros miembros de la Iglesia. Y pedimos perdón por los casos de explotación laboral a que fueron sometidos tantos menores. 

Pedimos perdón por las veces que, como Iglesia, no hemos brindado a los sobrevivientes de cualquier tipo de abuso compasión, búsqueda de justicia y verdad, con acciones concretas. Pedimos perdón. 

Pedimos perdón por algunos miembros de la jerarquía que no se hicieron cargo de estas situaciones dolorosas y guardaron silencio. Pedimos perdón. 

Pedimos perdón por los chicos que fueron alejados de sus madres y por todas aquellas veces en las cuales se decía a muchas madres solteras que trataron de buscar a sus hijos que les habían sido alejados, o a los hijos que buscaban a sus madres, decirles que “era pecado mortal”. ¡Esto no es pecado mortal, es cuarto mandamiento! Pedimos perdón.

Que el Señor mantenga y acreciente este estado de vergüenza y de compunción, y nos dé la fuerza para comprometernos en trabajar para que nunca más suceda y para que se haga justicia.

Amén. 

A %d blogueros les gusta esto: