2018 En América Familia Iglesia

Futuro para la Iglesia Latinoamericana a los 50 años de Medellín

En la segunda sesión del Congreso se continuó con la metodología, se dio paso al actuar con el tema: Perspectivas de futuro para la Iglesia latinoamericana a los 50 años de Medellín, estuvieron como invitados, la Hermana María Cristina Robaina Pegas, STJ; Alfoso Murad, FMS; y el presbítero Alfonso Zampini del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral en la Santa Sede.

La religiosa Robaina Pegas, centró su presentación en tres aspectos fundamentales: la humanización a partir de la justicia para defender una vida digna y respetada, la conversión pastoral y ecológica, y la cultura humanizadora.

 La Hermana Robaina afirmó que hoy se requiere tener una Iglesia en salida misionera, en movimiento hacia la periferia del propio territorio para evangelizar a todos los pueblos, la invitación es a propiciar el nacimiento y la conversión de América Latína

Por su lado, el Hermano Afonso Murad, resaltó en su ponencia que el futuro de la Iglesia latinoamericana está en atender, entre otros, los siguientes lineamientos: el optar por una Iglesia comunidad que evangelice en diálogo al mundo contemporáneo, asumiendo actitudes públicas de visibilidad profética que conduzcan hacia Jesús y el Reino de Dios, Colaborar para una sociedad inclusiva, equitativa y sostenible a través de comunicaciones horizontales, desde una pastoral que permita cultivar la dimensión comunitaria y social de la fe cristiana.

Asimismo modificar la iniciación teológico-pastoral de la formación de los seminaristas haciendo énfasis en lo pastoral, para que sean pastores que acompañen a su pueblo para ser presencia de Dios en el mundo como invertir en la formación de los laicos a partir de la enseñanza de la Palabra de Dios y de una teología viva, dándoles un mayor protagonismo en la evangelización de los pueblos.

Y por último como futuro de la Iglesia se destacó la importancia de dar uana atención y acompañamiento especial a las nuevas generaciones de niños y jóvenes, para el futuro de la Iglesia.

La sesión terminó con la presentación del padre Augusto Zampini, quien definió tres signos de vida de nuestra realidad, que hay que cuidar y trabajar entre ellos: El dinamismo de desarrollo del continente en el que la Iglesia debe expresar su testimonio y su servicio frente a la inequidad y el daño ambiental que se vive en la actualidad.

El sacerdote mencionó  en detalle en que no  existe desarrollo humano sin medioambiente: todas las formas en que vivimos están conectadas con la riqueza de la biodiversidad. No se puede planear la urbe a costa de la vida humana y de la naturaleza. y se  concluyó en que la espiritualidad es el fundamento para vivir en la equidad y en  el amor de Cristo.

50 AÑOS
Congreso 50 años de Medellín en su segunda sesión.