Caminar Punto de Vista

Vengan a casa

Vayan a las orillas económicas para atender la pobreza y necesidades de la gente, en honor a la misión que ustedes mismos buscaron.José Nelson Durón V.
Columnista
Preocupa la vacuidad y el aparente éxito que la acompaña, de personajes que, al estilo de travestis en todas las áreas del quehacer humano, logran brillar en los escaparates de la novelería ingenua, cartelera iluminada por la impunidad y la indiferencia. Una frase “brillante” y una actitud burlesque, incluso para ofender, amenazar y dañar, es suficiente para mantenerse en las marquesinas periodísticas y digitales. Irónico en un pueblo que necesita la verdad, valentía y autenticidad para romper el paradigma de que no se puede, que es imposible tener una política decente, sin malabaristas, brujos y magos que son y no son. Ya no podemos seguir dedicándole atención, espacio y oportunidad a los que nos consideran tontos y que, escondidos detrás de una superficialidad hipócrita y corrupta, nos roban la esperanza de tener partidos políticos honestos, transparentes y responsables. Este es un paradigma que debemos romper para asumir una actitud mental positiva, que nos permita cambiar y crecer, y enviar a los paradigmáticos donde pertenecen.
Si escandalizo, ¿cómo reaccionarías a las negras verdades que muchos saben y guardan secretas? El pueblo las intuye, pero el Señor sí las sabe. Sabía quién le iba a traicionar y sabe quiénes traicionan este noble pueblo; quiénes abandonaron la familia de un Fiscal que dio su vida por Honduras; quiénes apañan secretos por cobardía, interés o conveniencia, en perjuicio de la justicia y el bien común. Es el mismo Señor Jesús que dice: “El Espíritu es quien da la vida; la carne para nada aprovecha. Las palabras que les he dicho son espíritu y vida, y a pesar de esto, algunos de ustedes no creen”. Un ciego no puede guiar a otro; vengan, confiésense y cambien. No vayan a la periferia religiosa buscando sustitutos religiosos emocionales. Vayan a las orillas económicas para atender la pobreza y necesidades de la gente, en honor a la misión que ustedes mismos buscaron. Y vengan a Casa, que es mi Cuerpo, donde radica la Verdad. “Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida”.