Reflexión

La familia

Lo grave es que el mismo argumento de “derecho” se esgrime ahora para hablar de los “vientres de alquiler” como si el ser humano es el producto de una incubadora móvil o de un horno cualquiera.Juan Ángel López Padilla
Sacerdote
Estas palabras mías se publicarán justo el día en que se concluirá el Encuentro Mundial de las Familias con el Papa en Irlanda. Quiera Dios que las intenciones de los que quieren destruir la familia, no se escuchen más que la voz unánime que debemos alzar los que sabemos que el tema no es negociable en ningún aspecto porque ceder a la cultura de la muerte y del desprecio de los valores familiares es, destruir nuestra sociedad.
El nivel de virulencia de los “lobbies” que promueven la ideología de género y el aborto, están cada vez más dispuestos a destruir los valores familiares por imponer un criterio de libertad, que lo único que hace es esclavizar.
En Honduras, aunque hace ratos nos tienen distraídos con cualquiera de los episodios de la tragicomedia política en la que actores de segunda o tercera categoría quieren ser protagonistas, silenciosamente siguen llenándonos la cabeza y saturando las redes sociales de proyectos en los que se exaltan los valores supremos del goce, del hedonismo y de un sentimentalismo tan pobre que al final niega y anula a la misma persona humana.
En las semanas pasadas nos distrajeron con el tema de la prohibición de la adopción para parejas del mismo sexo, hay que subrayar esto último porque insisten en decir “del mismo género”, y eso refleja, por enésima vez que seguimos reduciendo la sexualidad a una opción, cuando no lo es.
El asunto es que los defensores de ese mal llamado “derecho individual”, argumentaban que cualquiera debe tener derecho a tener un hijo y eso, es lo más falso que hay. Nadie tiene derecho a tener un hijo. Los que tienen derechos son los niños, a tener un padre y una madre, a crecer en un ambiente que les permita desarrollar todas sus facultades de manera equilibrada y a ser felices.
Lo grave es que el mismo argumento de “derecho” se esgrime ahora para hablar de los “vientres de alquiler” como si el ser humano es el producto de una incubadora móvil o de un horno cualquiera. Nada más humano que la relación de un hijo con su madre y sí llegan a permitir que semejante locura se apruebe, esa es otra puerta para que se salte a argumentar que el aborto debería de ser permitido, si al fin y al cabo, lo que cuenta es el niño ya nacido y no el niño por nacer.
Por eso también debemos dar el ejemplo en la Iglesia y desde la Iglesia, y aunque nos duelan tanto las heridas provocadas en ella por malos hijos, sobre todo por los pastores que estamos llamados a velar por el rebaño y de las ovejas más pequeñas, superada la vergüenza y la rabia que nos causa, una vez más, el escuchar los reportes de abusos a menores en Estados Unidos y otras partes del mundo, por parte de miembros del clero. Es necesario seguir trabajando para purificar la Iglesia de este crimen tan nefasto. No es un asunto de números. Una sola víctima ya es demasiado.