Editorial

Corrupción e impunidad

Editorial del Domingo 26 de Agosto de 2018
Nuestra voz | Corrupción e impunidad
La corrupción ha sido, por muchos años, el principal problema de la sociedad hondureña. Son frecuentes los casos, de quienes manejando los presupuestos públicos en las distintas instituciones estatales, han dispuesto de esos recursos financieros, cual si fueran de su propiedad personal. Estos funcionarios corruptos han descuidado la función que debieron desempeñar, con el agravante que fueron favorecidos por la impunidad que les proporcionaba su afiliación política, Y así han logrado que el delito de peculado, se haya convertido en el principal objetivo de su función estatal, sin que haya habido rendición de cuentas, de cómo manejaron los caudales públicos a ellos confiados.
Pero los malos manejos monetarios no solo se limitaron al desvío de fondos para el propio enriquecimiento, sino que las instituciones públicas fueron llenadas de personal supernumerario formado por parientes, amigos y correligionarios. También han existido las compras de bienes y suministros, de forma amañada, burlando las disposiciones legales que rigen los procesos de compras, en las instituciones estatales, establecidos para garantizar la adquisición de productos de la mejor calidad, a un precio justo.
Esa conducta corrupta, es un crimen imperdonable para las familias más pobres del País. Esas familias son las que hoy están sufriendo severas limitaciones existenciales por la falta de empleo e ingreso, ante la ausencia de inversión productiva. Familias que hoy solo disponen de un sistema Educativo, con sus viejas instalaciones deterioradas, con falta de maestros y de material de enseñanza. Centros Educativos que están ubicados en zonas que constituyen una amenaza para la seguridad de los alumnos.
Sufren además aquellos que vienen en búsqueda de salud, solo para constatar que en los hospitales públicos hay falta de medicinas, y también de suministros, por lo que tampoco pueden recibir los necesarios tratamientos médicos de cirugías. O lo que es peor, tienen que permanecer internos mucho tiempo, teniendo una familia que mantener. La Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad (Maccih), organismo creado por el Gobierno de Honduras y la OEA, junto con la Fiscalía General de la República, ya han sometido los primeros casos de funcionarios corruptos, a consideración de los Tribunales de Corrupción. Todo ello como respuesta al reclamo popular por que se castigue, con todo el peso de la Ley a los corruptos.
Es previsible que juicios como “la caja chica de la primera dama” y “Pandora”, por haber tocado a personas de mucha influencia política, hagan que baje el nivel en que se encuentra la corrupción. Y es que según ciertos analistas el volumen de dinero que se pierde por la corrupción, es superior al monto del presupuesto del Ministerio de Salud, lo cual da una idea del gran obstáculo que este fatídico delito significa, para el desarrollo social y económico de Honduras.
Inclusive el mismo presidente Trump ha firmado una nueva ley, mediante la cual el Secretario del Congreso de los Estados Unidos, debe elaborar una lista de los personajes de la política y empresa privada, que están involucrados en actos de corrupción o que están conectados con el narcotráfico. Hay que advertir que esta lista solo incluirá Personajes residentes en los Países del triángulo norte de Centroamérica.
El Gobierno de Honduras ha presentado un Plan Nacional para la Transparencia y de Lucha contra la Corrupción, cuya eficacia no se podrá conocer sino a lo largo de los próximos meses. Corresponde al Gobierno y la Sociedad Civil liderar la lucha anticorrupción, con toda decisión, hasta acabar con la impunidad. Y buscar que Honduras sea pródiga con cada uno de sus hijos, sin pobres ni excluidos. El anhelo más profundo en el corazón del ciudadano hondureño es eliminar la corrupción.
El Señor Jesús lo expresó así:”Quien me sigue no caminará en tinieblas….sino que tendrá la luz de la vida”

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