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¿Qué se necesita para ser buena autoridad en la familia?

La autoridad en la familia ha de ser un servicio generoso, amoroso y eficaz que los padres regalen a sus hijos. Por medio de la autoridad, los padres irán ayudando, poco a poco, a que los hijos sean mejores, a que se acerquen a Dios, a que logren la formación y vivencia de virtudes. No es para que los padres dominen, manden y exijan a los niños los caprichos que, como padres, puedan tener.

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Aquí le mostramos algunos consejos de cómo ejercer esa autoridad de manera efectiva:

  • Necesita apoyar siempre la autoridad del otro cónyuge. “Si su madre lo dijo, esfuércese por obedecerla. Ella le quiere mucho”. Y no decir al niño: “No le hagas caso. Ella no sabe nada” No caiga en esa postura. Cuide que el prestigio de su cónyuge siempre esta apoyado en usted.
  • No tenga miedo de mandar, de ejercer la autoridad. Quien sirve a los demás, vive la felicidad en esta tierra. Pues se asemeja a Jesucristo, que no vino a ser servido, sino a servir. Quien manda, sirve, y se asemeja más a Nuestro Señor.
  • Esfuércee por dar buen ejemplo a sus hijos. Quien se esfuerza por ser ejemplo, tendrá el derecho de mandar. “Guarda tus zapatos en el ropero, Juanito”. Él irá a hacerlo. Pero, usted ¿guarda sus zapatos en el suyo?
  • Cada vez que ejerza su autoridad, dé una orden o una indicación, dialogue con sus hijos. Explíquele por que han de hacerlo. “Mira, Juanito. Hay que dejar los zapatos en el ropero para que nadie se vaya a tropezar con ellos en la noche. También, para que te acostumbres a guardar todo en su lugar, para que mañana los encuentres rápido y no pierdas el tiempo en buscarlos”
  • Comprenda a cada uno de sus hijos. Para mandar a Juanito se necesita exigirle mucho, pues es muy distraído. En cambio, a Manuelito basta que se lo diga una vez. Sin embargo, con Juanito ha de tener muchísima paciencia. Con Manuelito menos. Cada quien necesita un servicio educativo diferente.
  • Mantenga siempre la calma, la serenidad, el dominio personal. Nunca ejerza su autoridad en la familia si está de mal humor, enojado o con un coraje. Eso le hará que no piense bien. Lo mas probable es que pueda ofender a alguno de sus hijos. ¡Detengase! ¡Serénese! ¡Respire hondo! ¡Tranquilícese! Cuando lo haya hecho, entonces ahora sí, de la orden que se necesite.
  • Sea muy perseverante, no se rinda, continúe día a día. La autoridad hay que ejercerla siempre, sin desfallecer. El día que no lo haga, se perderá todo lo que haya logrado.
  • Confíe mucho en Dios Nuestro Señor. Pídale su ayuda para que siempre sea autoridad en la familia con espíritu de servicio. Recuerde, Cristo vino a servir y no a ser servido.