Reflexión

Todo comienza en la familia

Todo comienza en la familia
Juan Ángel López Padilla
Sacerdote
Es en la conciencia con que se nos forma, en torno a los valores de matrimonios y familias bien constituidas, donde se va gestando el respeto a la vida y a las ideas ajenas.Es sorprendente, que no nos sorprenda, el hecho que la respuesta a muchas de las interrogantes que aquejan a nuestra sociedad, la tenemos frente a nuestras narices, pero no somos capaces de asumirlo y reconocerlo.
Todo realmente gira en torno a la familia. Nuestro futuro, nuestro presente y nuestro pasado.
Nuestro pasado, sin caer en determinismos ni en excusas simplistas, porque de la educación que han recibido nuestros padres y abuelos, depende en mucho la nuestra. Por ahí me leía un artículo sobre la importancia de la abuela materna. Sinceramente, lo leí con alguna lágrima furtiva en mis ojos porque de mis abuelos, fue a la que menos conocí ya que murió cuando yo estaba aún pequeño. Sin embargo, leyendo el artículo caí en cuenta que, la influencia de ella, aunque no fue de manera directa, existe y lo veo en la madurez y las actitudes de mi propia madre, ahora haciendo de abuela. Los abuelos son una bendición y son verdaderos maestros de humanidad, de tradiciones, de valores.
Nuestro presente, sin caer en sentimentalismos ni fatalismos, está marcado por nuestras relaciones intrafamiliares porque nuestro carácter se forma siendo hermanos, siendo padres, siendo hijos, sobrinos, primos y tíos. Ese tejido tan particular e importante que forman nuestras relaciones nos configura, nos hace ser lo que somos, para bien o para mal. Es en la conciencia con que se nos forma, en torno a los valores de matrimonios y familias bien constituidas, donde se va gestando el respeto a la vida y a las ideas ajenas. Es en la familia donde se pone en práctica la solidaridad, el perdón, las caricias y las correcciones. La influencia que tiene nuestra familia sobre nuestro presente es inobjetable. Nuestro futuro, sin caer en vaticinios de agoreros sin esperanza o en derrotismos cobardes, porque nuestra supervivencia ecológica, política y social en general, depende en gran medida de lo que podamos construir en nuestras familias.
La conciencia de la responsabilidad del manejo adecuado de los recursos que disponemos se aprende en casa. ¿o es que nunca les dijeron en su casa “apague esa luz”, “cierra esa llave”, “bote esa basura”? Si nunca lo hicieron, siento pena ajena por ustedes. Cada vez que en la casa cural o en las dependencias de la parroquia ando apagando luces, de quién me acuerdo es de mi madre, pero no se lo digan, por favor. Sin querer queriendo, al irme educando en el ahorro de los recursos, aunque en algunos casos la motivación fuese meramente material, lo cierto es que me estaban preparando, nos estaban preparando, para procurar el bienestar general y no sólo particular.
Lo que ocurre, lamentablemente, es que tenemos memoria muy corta y la fuerza de nuestra familia es derrotada por la conveniencia de acomodarnos a lo que hacen los demás, que de repente no provienen de familias sino de caricaturas de familia.Todo está en la familia.