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El pan vivo

El pan vivo
José Nelson Durón V.
Columnista
Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo.Meditar desde el momento que Dios revela su nombre: “Yo soy el que soy”, hasta “Dios es amor”, como lo revela san Juan, merece precisamente lo que se obtiene: el descubrirse a sí mismo progresivamente y comenzar a mirar de frente el misterio del santísimo Padre, es decir, “El que es”, infinitud y eternidad. Ir discurriendo sobre la afirmación de Aristóteles, que intuyó el movimiento perpetuo provocado por un motor inefable y por Descartes, con mil doscientos años de diferencia, que llegó a afirmar COGITO ERGO SUM, “Pienso, por tanto, soy”, ciertamente que va confrontando nuestro espíritu en la finitud de su propia humanidad, bajo la sombra de Aquel cuya infinitud le es esencial y definitivamente propia.
“Los judíos murmuraban de él, porque había dicho: «Yo soy el pan que ha bajado del cielo.» Y decían: « ¿No es éste Jesús, hijo de José, cuyo padre y madre conocemos? ¿Cómo puede decir ahora: He bajado del cielo?» Su respuesta queda como en el aire, igual a lo que escribió el Señor en aquel pedazo de suelo cuando le llevaron a la mujer acusada de adulterio, a quien pretendían matar a pedradas. ¿Escribiría sobre las faltas de aquellos violentos que ignoraban sus propios pecados, o escribiría sobre los míos? Se irguió únicamente y con una mirada comprensiva, dulce y misericordiosa, sin reservas de ningún tipo, libre, natural y espontáneo como era, les dice con paz admirable: “El que se sienta libre de pecados que tire la primera piedra”. Dan deseos, ¿no es cierto?, de volver a aquel espacio de suelo para recoger los pedazos míos y reconstruir mi vida según los valores y el modelo de mi Señor Jesús. En mi piel, en mi superficialidad, en mi ligereza e inconsistencia, han quedado impresos mis pecados y solamente se me perdonarán cuando me atreva a confesarlos y a purificarlos viviendo una existencia cristiana, con la fe en El y absolutamente cierto de sus palabras: “Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo les voy a dar, es mi carne por la vida del mundo.»”