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La mitad de los niños de hoy serán adultos obesos

Un estudio reciente indica que el 57% de los niños de hoy serán obesos cuando tengan 35 años y si el niño ya es obeso de pequeño, las posibilidades son aún mucho mayores de que esta realidad se confirme.
Este estudio demuestra que la obesidad temprana es un problema que no podemos ignorar. Un niño obeso de 2 años es más probable que sea obeso a los 35, que una persona con sobrepeso a los 19 años.
La obesidad es un serio problema, no sólo en los adultos, sino también en los pequeños. Los motivos son distintos. Para muchas familias tiene que ver con la economía, ya que los alimentos saludables, como las frutas y verduras frescas, son más caros que los alimentos poco saludables procesados.
Uno de los principales factores que fomenta esta situación es que muchas familias no creen que el hecho de que su hijo tenga sobrepeso sea realmente un problema, incluso cuando estamos hablando de un niño obeso.
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¿Qué podemos hacer los padres?

Existen factores económicos, y es fundamental que, como sociedad, generemos alimentos sanos y oportunidades de ejercicio accesibles para todos. Pero hay cosas que los padres debemos de  poner en práctica para ayudar a los niños a alcanzar un peso saludable:
  • Practicar una “alimentación sensible” con niñas y niños. Es importante reconocer sus señales de apetito y sólo alimentarlos cuando realmente tengan apetito y sólo hasta que estén llenos. Muchos niños son sobrealimentados porqué los padres piensan que comer más es mejor que comer menos.
  • Ofrecer una dieta saludable. “Saludable” significa muchas frutas y verduras, granos enteros, proteínas magras y minimizar el consumo de alimentos procesados y rápidos. Se deben evitar los refrescos y los zumos con azúcar. El agua y la leche sin azúcar son necesidades de un niño. Los dulces ocasionales están bien, pero realmente deben ser ocasionales y la porción debe ser pequeña.
  • Ofrecer tamaños de porciones sanas. Un niño debe comer una porción de tamaño infantil, no de un tamaño para adultos. El uso de platos más pequeños es una manera de ponerlo en práctica de forma más fácil.
  • Consumir una merienda saludable a media mañana y media tarde está bien, pero los niños no deberían comer aperitivos todo el día. Muchos niños piden comida por aburrimiento o hábito en lugar de hacerlo realmente por hambre.
  • Asegurarse que los niños estén activos durante al menos una hora cada día. No es necesario que sea una práctica deportiva, aunque los deportes son geniales. Algunos ejemplos podrían ser pasear, jugar al aire libre, ir en bicicleta, clases de danza o artes marciales, incluso bailar en la sala de estar… en realidad, cualquier cosa que les haga mover (preferentemente con vigor, al menos durante parte de la hora) está bien. Intentar reducir el tiempo frente a una pantalla.
  • Averiguar si el peso de su hijo es ideal. Hay calculadoras de Índice de Masa Corporal (IMC) que podéis utilizar, pero lo mejor es hablarlo con el médico. Juntos podéis valorar el peso de vuestro hijo y adecuar un plan de intervención en caso de que sea necesario.