2018 En América Familia Iglesia

Miles de peregrinos espera el santuario del Cristo de la Grita

 

En los Andes venezolanos, concretamente en el estado Táchira, el 6 de agosto se conmemora la festividad del Cristo de la Grita, una de las peregrinaciones más largas de América Latina en honor «al Cristo que esculpieron los ángeles».

En la hermosa ciudad de La Grita se venera desde hace 408 años la imagen del Santo Cristo de los Milagros cuya festividad se celebra cada 6 de agosto.

En este contexto, Monseñor Mario Moronta, Obispo de la Diócesis de San Cristóbal, explica que la historia de esta devoción tan popular; relata que fue un monje franciscano el artista que la hizo. Pero cuando llegó el momento de tallar el rostro se quedó detenido sin poder avanzar.

Cuenta la leyenda histórica que habría sido un Ángel quien finalizó la obra. Pero lo cierto es que se trata de una hermosa talla que se ha convertido en el Icono de los habitantes del Táchira.

Cristo de la Grita
El santuario del Cristo de la Grita espera a miles de fieles

«A lo largo de estos siglos de historia en el Táchira, la devoción al Santo Cristo se fue metiendo en el alma de todo los creyentes en Táchira. Gracias al testimonio de muchos creyentes su devoción se ha ido extendiendo por toda Venezuela y ahora por muchos países.

 De hecho, sabemos que en estos días en Ecuador , Chile, Perú y Argentina se tendrán celebraciones en honor al Santo Cristo de la Grita, organizadas por creyentes que han emigrado a esos países», escribe Monseñor Moronta.

«Es motivo para que innumerables peregrinos acudan a la ciudad santuario de la Grita a venerar y honrar al Cristo de los Milagros.

 En los últimos años se han superado las expectativas y más de trescientos mil peregrinos acuden en torno a la fecha antes mencionada. No se trata de un evento cualquiera ni de una manifestación de turismo religioso, como algunos han querido calificarla.

 Es mucho más que eso. Los peregrinos acuden con fe. Algunos lo hacen caminando por las diversas carreteras, otros con sus vehículos. Pero quien acude lo hace con su fe para pedirle algo al Señor de Los Milagros, para dar gracias por un favor recibido o para reafirmar públicamente su fe en Jesús», argumenta el prelado.

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