Editorial

Fundamento humano

Editorial del Domingo 5 de Agosto de 2018

Fundamento humano
Estamos en agosto: el mes dedicado a reflexionar y educar cristianamente, para vivificar dos realidades que constituyen un fundamento esencial para dignificar a la persona humana: el Sacramento del Matrimonio y la Familia.

Toda persona por haber sido creada” a imagen de Dios”, está llamada a vivir como Él, cuya naturaleza y ser, se manifiestan como una familia, por la comunión entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. El Hijo, encarnándose vivió en una familia con sus Padres.
Y es la vivencia en familia humana donde se conocen y se aprenden los valores que son esenciales para estructurar y dar sentido a una saludable vida personal y comunitaria: amor, libertad, igualdad, comunicación, respeto, tolerancia y solidaridad.
Es en el seno de la familia donde se conocen el amor, la ternura y la ayuda desinteresada para poder construir una personalidad que sea capaz de alcanzar y forjar metas; que permita encontrar la dirección eficaz para la conducción de la propia existencia. Son los padres y madres de familia, los primeros llamados a indicar el camino hacia el crecimiento de la persona humana, de cada uno de sus hijos.
En la actualidad, Honduras está sumida en una profunda crisis de pobreza y de violencia que representa un terrible reto para quienes, tienen la responsabilidad de conducir a una familia. Pues ellos necesitan dedicar mucho tiempo a la procura de un ingreso que por ser tan elusivo, deben buscar las oportunidades de ganar este sustento, lejos del hogar,
En esas condiciones, los hijos quedan solos, siendo víctimas del reclutamiento que el crimen organizado hace de los jóvenes, a quienes se les entrena en el camino de los distintos delitos, y se les confían operaciones criminales. El resultado es la existencia de menores de edad, que manejan armas de todo tipo con suma destreza, y que no tienen una conciencia formada, para poder rechazar la senda que los convierte en grandes delincuentes, pues carecen de respeto por la vida humana de sus semejantes. Algunos jóvenes son seducidos por las actividades del tráfico de drogas, empezando por la distribución del narcomenudeo, hasta convertirse en grandes traficantes. Estos últimos según las experiencias recogidas en varios países, suelen perder la vida a una edad temprana, por los riesgos que entraña el traficar estupefacientes.La familia hondureña, encuentra también la dificultad de un sistema educativo, con grandes deficiencias en sus instalaciones físicas y los aspectos disciplinarios y docentes. De manera que muchas instituciones educativas, brindan una formación ética e intelectual de muy baja calidad.
Estas afirmaciones son el resultado de una reciente encuesta conducida por la UPNFM la cual muestra el bajo aprovechamiento en Castellano y Matemáticas que existe en los diferentes escuelas y colegios, a tal grado que ambas clases son comprendidas a cabalidad, por una minoría de los estudiantes.
No solo el Gobierno, mediante acciones de inclusión social. Sino que la Sociedad Civil, necesitan involucrarse en actividades de fortalecimiento de las relaciones familiares en Honduras. Ya se ha comenzado con la apertura de Centros de Estudio de Principios y Valores, que captan a los jóvenes en su tiempo libre, les alimentan y les educan en aspectos de formación humana, como un sustituto a la omisión educativa de sus padres.
Cualquier esfuerzo por el rescate de la familia hondureña debe ser apoyado. Es preciso ayudar a los jóvenes que han tenido la suerte de ser guiados en el seno de su familia, y cuyos padres, tienen aún la esperanza de que sepan ser hombres y mujeres de bien.
Es preciso recordar las palabras del Señor Jesús: “Un árbol bueno no puede producir frutos malos….ni un árbol malo puede producir frutos buenos”

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