Reflexión

Burlados

Burlados
Juan Ángel López Padilla
Sacerdote
La gente no se las va a sacar contra los dueños de las unidades, esos sólo aparecen cuando les conviene, como lo han demostrado con su proceder en este affaire.Así nos sentimos todos los hondureños cuando la “lucha” que libraron los señores empresarios del transporte, decidieron capitular con el gobierno y sacar su tajada. Mi pregunta es ¿quién nos va a devolver las horas de trabajo y estudio perdidas por culpa de sus “tomas pacíficas”? ¿Quién va a resarcir todos los daños hechos a la economía por este drama?
Las consecuencias, a corto y mediano plazo de todo esto, no se pueden aún prever. El descontento de la mayoría de la población es muy alto.
Será muy difícil poder discernir entre un motorista y su patrón. La gente no se las va a sacar contra los dueños de las unidades, esos sólo aparecen cuando les conviene, como lo han demostrado con su proceder en este affaire. La gente se las va a sacar con los taxistas, los cobradores y los motoristas que sirvieron de “carne de cañón” y quiera Dios que esto no degenere en ningún momento en una rabia incontrolada.
Si a este caldito le suman la percepción de la gente en torno al caso Pandora, el aumento del descontento no tiene límites. Eso también es una burla porque la gente sólo percibió la pantomima de mandar de vacaciones pagadas a los implicados en esos delitos, a un batallón, por unas cuantas noches. Cuatro para ser exactos.
Otra consecuencia, la más grave a mi juicio, es que si la gente no le creía, a las instituciones, ahora lo hará menos. El grado de desconfianza es abismal. Por eso, insisto, lo más grave, es que aquí el desánimo por emprender una campaña a favor de reivindicar algún derecho conculcado, estará desde el inicio condenada al fracaso. ¿Quién tomará la bandera de una protesta? Dado que no se cree en nada ni nadie, ahora, si ya en el pasado en el momento que fue necesario hacerlo, la gente se mostró indiferente a hacer sentir su voz, ahora será más indiferente. Si en algo contribuyeron esos “empresarios”, fue en deslegitimar cualquier intento de protesta ciudadana.
Es decir, con el poco respeto que se merecen los eternos responsables de la situación que vivimos, sólo puede derivar en un camino de reacciones cada vez más violentas y en las que la gente se verá orillada a sentir que la única manera de solucionar las cosas, es tomarse la justicia en sus propias manos. Esto significa que quedaremos a merced de los violentos y anarquistas. Eso, debe ser evitado a toda costa, pero no comprando conciencias ni voluntades. Todo esto puede evitarse si se pensase en función del país.
Antes de terminar y para que las cosas queden claras, he escrito entrecomillado lo de “empresarios” porque estos señores nos han demostrado ser comerciantes, no empresarios. El empresario, emprende, genera riqueza para que muchos se beneficien. Comerciante es el que sólo piensa en enriquecerse él. Saquen las calculadoras.

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