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Resultado de nuestro voto

Resultado de nuestro voto
El diálogo convocado en nuestro país, rodeado de tantos intereses personales y políticos ajenos a los del pueblo, será uno más, sin consecuencias favorables para los más necesitados.José Nelson Durón V.
Columnista
Dios, en su omnipresencia inefable, quiere concertar nuestra integridad interior y lanzarnos en búsqueda de la máxima aspiración humana: la única felicidad y realidad eternas. Evitarnos el vértigo de la caída y el peligro de la disgregación interior; quiere ser Él el fundamento de nuestro actuar y el cimiento de nuestros pensamientos. Toma Él de nuestra poquedad, reparte y sobra, enseñándonos que el pan alcanza más si es compartido. Así son precisamente el amor y la verdad, bastan y sobran cuando hay extrañeza, soledad y desubicación. En el exterior, lejos de casa, los extranjeros se unen y comparten experiencias nuevas, comidas, costumbres y otros, buscando solidaridad, aún con extraños. Algo difícil en casa, aún entre paisanos.
El diálogo convocado en nuestro país, rodeado de tantos intereses personales y politicos ajenos a los del pueblo, será uno más, sin consecuencias favorables para los más necesitados. Hay una sola realidad: cada cuatro años quienes meditamos nuestro voto debemos votar por los mismos, o de la misma línea de pensamiento, o, con los mismos propósitos, personales o partidarios. Desgraciadamente, es parte de nuestra cultura, pues la política es vista como una oportunidad y no un servicio; o lo que realmente es: un empleo. Debemos exigir cuentas del resultado de nuestros votos y exigir, por ejemplo, una lista de trabajos realizados y mociones apoyadas en el Congreso, por ejemplo. Y otras auditorías. No perdamos de vista que incluso debemos dar cuenta ante Dios por cada voto irresponsable que hicimos. Para discernir el propósito y voluntad de Dios en los actos de la vida es preciso primero definir: ¿Es lícito, agradable y honesto? ¿daña a alguien? ¿es bueno para todos? ¿es semilla de libertad, equidad, unidad, comprensión, integridad, justicia, dignidad, bondad y gozo? Afirmativo, viene de Dios; negativo, olvidémosle. Nuestra patria merece que antes de decidir hagamos como el Señor Jesús: se retiró de nuevo y solo a la montaña, seguramente a orar.

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