Reflexión

Cajas y cajones

Cajas y cajones
Ya son demasiados los “abeles” víctimas de la corrupción, porque algunos ya olvidaron que Pandora, es una caja, pero aquí hay muchos que terminaron en cajas en un cementerio por culpa del desfalco del IHSS.Juan Ángel López Padilla
Sacerdote
T oda crisis es una oportunidad, toda oportunidad es una aventura. En Honduras, vamos de crisis en crisis, pero parece ser que estamos condenados a nunca verlas como oportunidades. Es preocupante lo que nos está pasando y pareciese que la actitud de todos es de una permanente sospecha de que nada se hace, de manera transparente. Siempre pensamos lo peor, suponemos que nos están “tomando el pelo” o en buen castizo: “nos quieren dar atol con el dedo”. No son menos de 10 personas las que me han preguntado en estos días si: “¿el paro de transporte es una distracción por el caso Pandora?”. En fin, mil preguntas, mil sospechas, ninguna confianza en las instituciones del país. ¿Cuándo vamos a dejar la cultura de la sospecha, de la condena previa, de la desconfianza de todos?
El descrédito, la calumnia, el insulto, es lo normal de nuestra vida nacional. Si le prestamos atención a cada una de las acusaciones, de las sospechas, realmente es como para desesperarse. Lo que a todas luces queda claro es que todas estas preguntas tienen un denominador común, más allá de esa envidiosa y lamentable actitud en la que tendemos a desacreditarnos mutuamente y alegrarnos por el mal ajeno: la corrupción.
Cuando la semana pasada la Conferencia Episcopal de Nicaragua no sólo realizó una jornada de oración, como nosotros lo hicimos en solidaridad con ellos, sino que llegaron a hablar de un exorcismo general, me quedé pensando si también esto nos vendría bien a nosotros. Es diabólico lo que nos está pasando y yo no soy de los que andan viendo películas de miedo por todos lados. Nuestras crisis no pueden ser ya sólo el producto de las decisiones erradas y de la terquedad de quienes dirigen las instituciones. Si desde el inicio de la historia de la humanidad, la presencia del tentador a buscado poner un obstáculo a los planes de Dios, está claro que, en nuestra patria, ya ratos superamos el fracaso del Árbol de la Ciencia, del bien y del mal, y nos adentramos en el relato de Caín y Abel.
Ya son demasiados los “abeles” víctimas de la corrupción, porque algunos ya olvidaron que Pandora, es una caja, pero aquí hay muchos que terminaron en cajas en un cementerio por culpa del desfalco del IHSS y ojalá no terminen, en otra caja, los expedientes de los verdaderos culpables de todo, porque, sea como sea, el dinero de miles de cosas se desvió y alguien se lo robó.
Pandora realmente no es la caja, sino el nombre de la mujer curiosa que la abrió y que contenía todos los males del mundo. Pero, en el fondo de la aquella caja, que realmente era una tinaja, los dioses habían colocado a “Elpis”, la esperanza. Ojalá en nuestras “cajas” de corrupción, al final, nuestro Dios también nos deje la esperanza de una patria mejor, sin los demonios que la aquejan.

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