Reflexión

Fake News

Fake News
Juan Ángel López Padilla
Sacerdote
U na semana pasa y, una vez más, asistimos a una serie de acontecimientos que parecen no tener solución por culpa de que, los responsables, no están interesados en resolver las crisis que ellos mismos han provocado. Es el caso de Nicaragua, claro, pero no solamente ni únicamente.

Las situaciones particulares y las crisis se agravan cuando de por medio aparecen, de hecho, sobre abundan, las noticias falsas. Falsas en su contenido como falsas en sus intenciones. Falsas en su contenido. Eso es gravísimo. Sólo esta semana he recibido cualquier cantidad de notificaciones de que el Papa está enfermo, lo han operado o tiene algún tumor. En lo que va de sus 5 años de pontificado creo que lo deben haber operado unas 40 a 50 veces… al menos de las que yo me enterado por las fuentes “fidedignas” de las redes sociales.
Igualmente, recibí esta semana cualquier cantidad de notificaciones de obispos muertos en Nicaragua, asesinados por el régimen claro. Monseñor Mata para el caso, ha sido asesinado en al menos 2 ocasiones distintas.
Han subido a las redes una buena cantidad de fotografías de los despiadados actos sacrílegos en Nicaragua y las fotografías o vídeos de actos deleznables contra templos, sagrarios y sobre todo, personas. Sin embargo, han utilizado imágenes de ataques contra los cristianos por parte del Estado Islámico, como si hubieran ocurrido en Nicaragua.
El nivel de desinformación y abuso de la misma es increíble. No podemos seguir permitiendo que eso ocurra, pero, fuera de los avances que se han hecho en Europa a ese respecto, desconozco otros lugares en los que se esté tratando de detener esto.
El nivel de desinformación no es posible combatirlo sin una educación sólida y un sentido crítico legítimo. Hay demasiada información que, si tuviésemos una población medianamente instruida, rápidamente se desecharía la mayoría de esas tales noticias.
Luego, a mi parecer lo más grave no está en todo lo anterior, sino en las intenciones que persiguen los que publican esas cosas.
¿Qué pretenden realmente? Algunos se escudan diciendo que en el fondo es una broma, pero ¡por Dios! Con la vida y la dignidad de las personas no se bromea. Las campañas de desinformación han existido desde los inicios de la historia de la humanidad, como disuasivos o como mecanismos de guerra. Asustar a la gente y controlarla por medio de noticias falsas ha sido parte de las prácticas de aquellos que se dedican a mentir como medio para controlar. Maestro en esto fue Goebbels, el ministro de propaganda de Hitler. Sin embargo, no ha sido el único ni el último. Además, como siempre la historia la escriben los que ganan las batallas, es fácil echar en el olvido sus técnicas para vencer a los derrotados. En nuestro terruño hay también muchos seudo-comunicadores que hacen lo mismo, mienten, calumnian y publican cosas que “no tienen pies ni cabeza”. Nosotros debemos responder desde Cristo: “La Verdad les hará libres”.

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