Editorial

Actitud solidaria

Editorial del Domingo 15 de Julio de 2019
Actitud solidaria
El Dengue, Chicungunya y el Zika son tres enfermedades infecciosas que han estado afligiendo la salud de los hondureños, desde hace varios años. Los efectos de las mismas han sido devastadores, en lo que se refiere a pérdida de vidas, una niñez afectada por microcefalia, inválidos por efecto del mal de Gilliam Barré, y enormes pérdidas económicas por ausentismo laboral y disminución de la producción.El mosquito Aedes Egypti, es el agente transmisor del virus que produce estos males de salud, vector que acecha permanentemente a los hondureños. Hasta llegar a producir niveles de infestación, realmente alarmantes. Fuertes epidemias de efectos mortales.
Otro daño colateral es el gasto del presupuesto de Salud Pública, por el internamiento de los enfermos en los hospitales; los medicamentos que hay que proporcionar a los pacientes y por el cuidado médico y de enfermería que son necesarios, para combatir tan terribles enfermedades.
Hasta el año 2016, el ritmo de contagio de estas enfermedades fue creciendo, y hasta el año anterior, gracias al esfuerzo de prevención realizado por el Ministerio de Salud, en cuanto al control de vectores por fumigación intensiva y por limpieza de solares, hubo una fuerte disminución de las infecciones en el año 2017.
No obstante, a estas alturas de 2018, ya se escuchan voces advirtiendo que debido a la abundante temporada lluviosa de los primeros meses del año, están surgiendo muchas de las condiciones, para que haya una masiva multiplicación del mosquito transmisor de estas enfermedades.
El Ministerio de Salud ya ha expresado la decisión de comenzar las fumigaciones de inmediato, y la Alcaldía Municipal de la Capital, ha formado un cuerpo de trabajo que tiene como su principal ocupación, hacer la limpieza de los solares abandonados en los distintos barrios, cuya maleza sirve de criadero ideal para el agente patógeno.
Pero no solo a las Autoridades de Salud y a la Alcaldía corresponde la responsabilidad del cuidado de la salud de los habitantes capitalinos. ¡No!, es la ciudadanía entera la que debe velar, porque la parte de la ciudad donde habitan esté libre de enfermedades tan peligrosas.
Son todos los vecinos los que deben asegurarse que alrededor de su vivienda imperen las condiciones de higiene y limpieza, que garanticen la conservación de la salud de los que conviven en la misma zona. Es necesario organizarse en una ONG´s para poder captar fondos, y así tener capacidad para atender las necesidades de los vecinos, en asuntos tales como fumigación de vivienda, limpieza de solares baldíos y destrucción de casas abandonadas. Acciones preventivas, las cuales, son formas efectivas de evitar la presencia del mosquito.
Otro aspecto importante es que la zona de convivencia de la ciudadanía, se mantenga permanentemente limpia. Que no exista acumulación de basuras, ni animales dañinos para la salud humana, ni acumulación de agua por derrame de tubería de agua potable o de cloacas. En fin, un ambiente saludable que beneficie a todos los residentes.
En la cultura capitalina no existe mucha devoción por la limpieza, por ello, todos los días en los Medios de Comunicación se encuentran imágenes de solares baldíos llenos de maleza, casas abandonadas que sirven de servicio sanitario a vagabundos, basura amontonada en las aceras, derrames de aguas negras en las calles, animales vagabundos. Ante estas irregularidades ambientales los vecinos no tienen una actitud solidaria, que podría cambiar su hábitat. Sino que persisten los sentimientos egoístas que solo sirven para dejar sin solución los problemas. Es preciso, tener en mente, que para evitar la proliferación del Aedes Egypti se necesita la acción conjuntada de todos los ciudadanos.
Ya lo expresó el Señor Jesús: “No tengan miedo…Pues no hay nada encubierto que no llegue a descubrirse”.

A %d blogueros les gusta esto: