Reflexión

Nada nuevo bajo el sol

Nada nuevo bajo el sol
Juan Ángel López Padilla
Sacerdote
No nos queremos atrever a vencer este círculo vicioso que anula la esperanza y genera desestabilidad, a todo nivel.
En el momento que escribo estas líneas una vez más escucho en las noticias que el tal dialogo nacional, se ha estancado. Sinceramente, y eso es lo grave de esto, tengo que citar el libro del Qohelet: “Nada nuevo bajo el sol”.

Este mundo nuestro tiende a repetir una y otra vez sus comportamientos autodestructivos. No nos cansamos de seguir “nuestra cola” y no nos queremos atrever a ver hacia delante. No nos queremos atrever a vencer este círculo vicioso que anula la esperanza y genera desestabilidad, a todo nivel. Nunca dejará de sorprenderme el poder del egoísmo, pero sobre todo el de la egolatría. El claro desinterés de los dirigentes por solucionar de una vez las cosas, no puede responder sino a que la fuerza que los impulsa no es ni la justicia ni la verdad. Ambas palabras son sólo eso para ellos, palabras sin contenido, sin significado.
Un dialogo entre partes tan antagónicas no es sin duda fácil, pero en este caso creo que el tal antagonismo está camuflado por una serie de aparentes diferencias. Se enfrascan en insultarse y pelearse por violaciones a la ley, sobre todo a la Constitución, cuando sabemos bien que ninguno, eso duele, ninguno de ellos puede alzarse como paladín de la misma. Defender algo que no me importa no sólo me hace hipócrita y falso, sino cobarde. Realmente los grupos enfrentados no son tan distintos y tienen en común ese deseo de protegerse frente a los posibles descubrimientos de todas sus fechorías y delitos. Eso, es precisamente, lo que más duele. Si realmente les interesara un poco el país y su gente, dejarían de estarle dando tantas vueltas al asunto.
Cuando van saliendo a la luz, poco a poco, la infinidad de actos de corrupción que han cometido, sin caer en actitudes simplistas, nos damos cuenta que si los dineros hubiesen sido utilizados para lo que originalmente estaban destinados, desde siempre y no desde hace 10 o 20 años, no tendríamos la vergonzosa calificación de ser el tercer país más desigual del mundo. No creo que sea posible disfrutar, en el absoluto sentido de la palabra, el dinero mal habido, cuando la conciencia aún nos funciona.
En varias ocasiones he querido entender ¿qué pasa por la mente de un corrupto cuando se apropia de dinero que no ha ganado con su esfuerzo y de manera honesta? Supongo que lo justificarán diciendo que otros lo han hecho anteriormente o que nadie se va a enterar de eso o que ellos al menos han “hecho algo” por los pobres por un bono o una bolsita que les han dado, por alguna brigada médica que han dirigido o por algún gesto que han hecho, con lo cual, según sus grandes pancartas, han reducido la pobreza. La verdad es que después de más de 35 años de estar escuchando todo lo que han reducido la pobreza, nos damos cuenta que: “nada nuevo bajo el sol”.