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La infertilidad no es un castigo

Las parejas infértiles no deberían sentir que son consideradas como seres humanos de segunda clase porque no pueden concebir.
Manuel de Jesús Cerrato | http://www.suyapamedios.com
Según el doctor Napoleón Galo especialista en fertilidad en Honduras el 12% de las mujeres padecen infertilidad, dos de cada 10 diez sufren por esta enfermedad. Existe un factor que predomina en estos casos y es el aumento del padecimiento de ovario poliquistico ya que el 15% son diagnosticas con esta condición.

El doctor Galo contó a Fides que existe esperanza en estos casos, ya que el 70% logran el maravilloso don de procrear. El problema de la infertilidad puede ser muy difícil de afrontar, especialmente para parejas que tienen un enorme deseo de tener hijos. Los matrimonios cristianos pueden encontrarse preguntando “¿Por qué, Señor?” ante la pregunta de la infertilidad.

Testimonio Anarda y Manuel de 40 y 38, años respectivamente, un matrimonio que desde el primer año de casados se dieron cuenta que no podían tener hijos, desde ese momento acudieron por ayuda médica, visitaron varios doctores y especialistas sin que ninguno de ellos les explicara la causa de su infertilidad, fue un largo tiempo de exámenes y medicamentos.
Nunca perdieron la esperanza de ser padres, siempre se dejaron guiar por la fe a través de la Iglesia Católica. Esta fe renovada les sostuvo en todo “este proceso, lleno de sufrimientos y lágrimas”, manifestaron.
La pareja dijo que en todo el trayecto pasaron momentos muy duros, “la gente siempre nos preguntaba porque no teníamos hijos y nos daban recomendaciones”. “Fue allí cuando ambos nos dedicamos más a la oración, y a tener más entrega en la Iglesia como servidores”. Añadieron que su tiempo lo intensificaron en la oración, sin descuidar la parte médica. Al recordar que comenzaron a pedirle a Santa Ana porque ella también pasó un tiempo sin poder concebir y así a la madre Santísima y a San Juan Eudes que también sus padres pasaron un proceso”. Y plenos de oración fue cuando recibieron la esperada noticia, en enero de 2015 estaban esperando el ansiado fruto de su amor: su primer hijo josé Daniel López . La familia cristiana en nuestro tiempo se enfrenta a tantos desafíos y sufrimientos, estas son experiencias dolorosas que generan frustración. Muchas parejas suponen que la infertilidad siempre es una señal de desaprobación de Dios o una forma de castigo.

Propósitos Para el presbítero Javier Martínez, quien estudió Bioética en la Pontificia Universidad Regina Apostolorum y licenciatura en Teología Moral en la Academia Alfonsina, las parejas infértiles no deberían sentir que son consideradas como seres humanos de segunda clase porque no pueden concebir, ni deberían poner en balanza su unidad de vida conyugal, antes bien fortalecer su unidad por medio de la dificultad presente y recordar que Dios bien podría tener otros buenos y misericordiosos propósitos para ellos.

Consejos El presbítero dijo que los consejos básicos son: entrar en un dialogo conyugal que lleve a la humildad para identificar la génesis del problema; segundo, aceptar la fragilidad; por ende, buscar ayuda médica y espiritual; entrar en un camino espiritual que lleve a la comprensión de la voluntad de Dios, valorando siempre la unión matrimonial que nace del amor de dos personas que han contraído matrimonio.
La Psicóloga Delmi Torres, dijo que siempre será doloroso para una pareja aceptar su infertilidad, pero deben agotar todos los medios morales de concepción y si aun así la concepción no se da se puede tener la certeza de que es algo que Dios ha permitido que ocurra.

Posibles causas Algunas de las posibles causas de infertilidad en la mujer, según indica la Organización Mundial de la Salud (OMS) son: anomalías congénitas del útero, quistes, ausencia de ovulación, obstrucción o adhesión a las paredes de las trompas de falopio, baja calidad del moco cervical, rechazo inmunológico del embrión o anomalías cromosómicas. Las causas en la infertilidad masculina, cuando se encuentran ausencia de espermatozoides en el semen, falta o severa reducción de la producción de esperma. Se necesitan constantes chequeos médicos para detectar el problema.

OPINIONES
Anarda López
Esposa
• “En algunos momentos de tristeza, nuestra lectura bíblica eran la Bienaventuranzas, allí se nos muestra la alegría, la felicidad, y la fe para entender, el proceso que estábamos pasando”.

José Manuel López
Esposo
• “La infertilidad hoy, se vive a diario, es difícil de superarlo, en toda pareja se anhela tener hijos, nosotros lo superamos desde la fe, hoy contamos con nuestro hijo que es una bendición”.

Delmi Torres
Psicóloga
• “Perseverar en la oración y descubrir esa voluntad, recordar que cuando Dios permite casos en los que una pareja no puede concebir; no bloquea la posibilidad de ser felices, Dios tiene un plan”.

Les sugiero, miren que esta cuna está vacía y digan: “Ven Señor, llena la cuna, llena mi corazón y empújame a dar vida, a ser fecundo”.
Francisco
Papa

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La buena noticia de todo esto es que la mayor parte de los casos de infertilidad tienen solución, si son manejados en forma adecuada, estadísticamente existen pronósticos que evidencia que de alrededor del 75 a 80 por ciento de las parejas con infertilidad que acuden a lugares apropiados para su manejo lograrán el embarazo, para saber si el sistema reproductor se encuentra en óptimas condiciones, se debe acudir desde temprana edad a chequeos con el ginecólogo.

OPINIÓN
La infertilidad en la vida cristiana
Javier Martínez
PRESBíTERO
La familia cristiana en nuestro tiempo se enfrenta a tantos desafíos y a tantos sufrimientos, sobre todo aquellas experiencias dolorosas que generan frustración y hacen olvidar uno de los fines del matrimonio, por lo cual, es preciso recordar que toda familia a pesar de sus situaciones difíciles y frágiles debe velar por preservar este don preciado de Dios cuyos fines no solo son el procreativo, sino también el unitivo, es decir el amor entre los esposos.
En este sentido, de frente a la dolorosa experiencia de la infertilidad es necesario recordar que ser padre y madre es un don de Dios, y se debe pedir con insistencia este don a Dios, de igual, forma no obviar nuestra fragilidad y nuestra finitud como seres humanos, lo cual nos ayuda a tomar conciencia que el impedimento no es en ningún momento un castigo, sino una fragilidad que debe ser superada con la ayuda médica y la intervención divina.
El deseo de ser padre y madre nunca debe transformarse en una obsesión, sino en la búsqueda de la bendición de Dios, la cual, debe ir acompañada de la virtud de la paciencia, y debe abrir a la pareja a la esperanza en la voluntad de Dios y a la comprensión de las limitaciones físicas y biológicas. Por otro lado, es importante considerar que la capacidad de tener hijos está sujeta al misterio de la provisión de Dios.
Es decir, la providencia de Dios no debería ser una realidad sombría y opacada por el deseo y la tristeza, antes bien, debe renacer la certeza que Dios puede obrar el bien a través de nuestras tragedias y nuestros traumas. Una de las realidades más reconfortantes de la fe cristiana es que Dios obra con propósito, nunca se equivoca, nunca comete errores de juicio ni actúa caprichosamente.