Buenas Nuevas

“Sopló sobre ellos…”


“Sopló sobre ellos…”
Tony Salinas Avery
Sacerdote
En este domingo celebramos el don del Espíritu Santo que el Resucitado envía desde el seno del Padre, el evangelista Juan lo sitúa el mismo día de Pascua, y Lucas en los Hechos de los Apóstoles, señalando que fue 50 días después de la resurrección, es decir en la fiesta hebrea de Pentecostés, que celebraba el don de la nueva alianza en el Espíritu.

La respiración es la vida, es el principio de las energías y del existir. Razón por la cual, Jesús sopló sobre ellos a la vez que les decía: “¡Recibid el Espíritu Santo!” Los apóstoles quedan llenos del Espíritu de Dios para realizar la nueva creación, recordando el Génesis cuando Dios dio aliento de vida al primer hombre. Ésta se basa en un acto de renacimiento espiritual: “A los que les perdonéis los pecados, les serán perdonados”. El Espíritu es, pues, la fuerza vivificadora y santificadora que Cristo resucitado da a su Iglesia, es el principio del nuevo hombre que nace del polvo de su pasado y de la muerte para ser criatura destinada a la vida eterna.
Y, algo muy importante que Juan señala además, es el “Testimonio” del Espíritu del que habla Jesús, al revelar en plenitud el misterio de Cristo, de hacer penetrar al fiel en el corazón de la revelación, es decir, en la infinita riqueza de las Escrituras. El Espíritu Santo, entonces, como intérprete de las Escrituras repropone a la Iglesia el empeño por una auténtica lectura “espiritual” de la Biblia. Pero, no se trata de un vago espiritualismo, un puro sentimentalismo, una excitación “pentecostal”, que no corresponde a una auténtica y genuina lectura en el Espíritu. Al contrario, supone una adhesión total a la Palabra que es carne y espíritu, es historia y eternidad, transformando la palabra en semilla, fuego, agua, alimento, luz que invade toda la existencia del creyente. Esta presencia del Espíritu, es hoy para nosotros de vital importancia para hacer de la liturgia un lugar de encuentro a través de la Palabra con aquel que vive por los siglos de los siglos.